Lunes 10 DE Agosto DE 2020
Opinión

Otro atentado criminal en Francia

Fecha de publicación: 18-07-16
Por: EDITORIAL

El pasado jueves 14 de julio, en Niza, Francia, un individuo de nombre Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, a bordo de un camión, embistió intencionadamente a un grupo de personas que presenciaban los fuegos artificiales que se llevaban a cabo con motivo del Día Nacional de Francia (conmemoración de la Toma de la Bastilla en 1789).

El sábado pasado, el saldo trágico de este evento criminal arrojaba 84 muertos y 202 heridos, 52 de ellos entre la vida y la muerte. Entre las víctimas mortales figuraban diez niños.

Este atentado ocurrió ocho meses después de los ataques yihadistas en París, Francia, donde fueron asesinadas 130 personas.

El grupo ISIS ha reivindicado el atentado, aunque las investigaciones oficiales no han concluido que Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, quien fue abatido a tiros en el lugar del incidente, haya estado vinculado a dicha organización islámica.

ISIS es un grupo terrorista insurgente de corte fundamentalista yihadista wahabita, autoproclamado califato. Actualmente, controla un vasto territorio localizado en Irak y Siria, en donde se ubican las ciudades de Mosul, Faluya y Al Raqa, entre otras.

Lógicamente, este nuevo atentado criminal ha provocado la alarma general en Francia, en Europa y en el mundo entero, el cual se ha producido un mes después del atentado armado perpetrado en Orlando, Florida, EE. UU., que dejó un saldo trágico de 50 muertos y 53 heridos, y dos semanas después del atentado suicida en el Aeropuerto Atatürk de Estambul, Turquía, en el que murieron 41 personas y 239 resultaron heridas.

En estos momentos de dolor y pesar nos solidarizamos con el pueblo y Gobierno francés y con la Unión Europea. Elevamos nuestras oraciones al Creador por los fallecidos y por los que están sufriendo, para que les dé fortaleza espiritual y les ayude a encontrar la resignación y a recuperar el optimismo y la esperanza.

Inequívocamente, la provocación, la intolerancia y la violencia engendran odio, rencor, destrucción y muerte. Por tanto, no contribuyen a la paz, sino que inexorablemente conducen a la confrontación y al horror de la guerra, con toda su cauda de sufrimiento y pena.

En todo caso, las consecuencias de los choques violentos invariablemente han sido devastadoras y catastróficas para la humanidad. Nunca han sido constructivos ni han alentado una mejor convivencia humana.

La no violencia, por el contrario, construye puentes de comunicación, entendimiento, razonabilidad y transigencia. Los problemas y las disputas se resuelven con inteligencia, diálogo y buena voluntad, en un ambiente de paz y respeto.

No hay camino para la paz, la paz es el camino, decía con sabiduría Mahatma Gandhi.