Miércoles 18 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Guatemala necesita rumbo, no improvisación

Definir un rumbo es indispensable.

 

Fecha de publicación: 18-07-16
Por: Richard Aitkenhead Castillo

Hoy en día, las conversaciones cotidianas giran alrededor de las acusaciones del MP y las conferencias de prensa de la CICIG. Qué corroido está el sistema político, es la afirmación infaltable; Todo huele a corrupción, negocios turbios y abuso de poder, son conclusiones frecuentes; quién será el próximo acusado es pregunta recurrente; cómo podrá el juez Gálvez con tantos casos, es otra; es esto justicia, cacería o circo mediático, son interrogantes que se plantean. Al final, las conversaciones terminan con una preocupación compartida: ¿Hacia donde va Guatemala?

La respuesta a la interrogante depende del interrogado y, normalmente, de su sesgo ideológico. Pocas veces son juicios equilibrados y las más son explosiones de emociones. Tenemos el que desde la silla de juez social dice con convicción absoluta: el que la debe, la paga. Perciben que por fin llegó el momento de la rendición de cuentas de políticos y poderosos, y condenan a priori a todo acusado. Quieren sangre, más sangre. Desconocen a dónde nos lleva la corriente actual, pero tienen la convicción que la purga es indispensable y mientras ellos no estén señalados, todo está bien.

Existe otro grupo que les preocupa que las emociones propician que se violen procesos y derechos humanos básicos. Hablan de presunción de inocencia, de necesidad de mayor prudencia en los medios de comunicación y de evitar los excesos de este sistema inquisitorio de parte del MP o de la inflexibilidad de los jueces para brindar medidas sustitutivas durante el juicio. Comparten que el sistema requiere de cambios, especialmente en temas de justicia, del sistema electoral, del cobro de impuestos y de la transparencia del gasto público, pero temen que el proceso se salga de control y acabe en una crisis política en la que se cumpla el dicho: en río revuelto, ganancia de pescadores.

Un tercer grupo concentra su ataque en la injerencia internacional y la necesidad de defender la soberanía. Su enojo es hacia actitudes del Embajador o declaraciones del Comisionado. Temen una persecución ideológica. Apoyan algunas capturas y reconocen la necesidad de ciertos cambios pero quieren que la conducción sea muy local. Podemos solos, es el trasfondo de su conversación, sin identificar el piloto y la magnitud del cambio a realizar.

La realidad refleja algo de cada una de estas visiones. Esto hace difícil consensuar un diagnóstico pero nadie niega que el cambio es imperativo. La putrefacción e inoperancia del sistema, y la necesidad de fortalecer la justicia y de establecer precedentes en el cumplimiento de la ley, son innegables para todos. El desafío es la conducción política de la agenda de cambio. Guatemala tiene una ventana de oportunidad pero debe evitar la improvisación en el accionar o el abdicar la responsabilidad nacional en la conducción del proceso. El MP y la CICIG han iniciado la transformación, la comunidad internacional seguirá presente, pero toca a los sectores nacionales liderar y presionar por los cambios necesarios. Definir un rumbo es indispensable.