Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

¿Autogobierno o estatismo?

El estatismo supone la existencia del Estado como fin en sí mismo

 

— MARIO FUENTES DESTARAC
Más noticias que te pueden interesar

El autogobierno equivale al sistema de gobierno democrático representativo, que es, como afirmaba el expresidente de EE. UU., Abraham Lincoln, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Por tanto, el autogobierno surge del mismo pueblo y su finalidad es la realización del bien común. Al autogobierno le son inherentes el mérito, la rendición de cuentas, la publicidad, la transparencia, la ética pública y el control ciudadano.

La Carta Democrática Interamericana (OEA) establece que “la democracia representativa se refuerza y profundiza con la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía en un marco de legalidad conforme al respectivo orden constitucional (…) Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.

Por tanto, el autogobierno también supone que tanto gobernantes como gobernados estén sujetos a la ley, lo que se traduce en la supremacía de la ley, que es el fundamento del sistema de gobierno republicano. La Constitución, que es la suprema ley del Estado, impone límites al ejercicio del poder público y establece un sistema de frenos y contrapesos, basado en el principio de separación de poderes.

El Estado y sus instituciones, en un contexto de legítimo autogobierno, están al servicio de las personas que habitan el territorio nacional. De suerte que el Estado no es un fin en sí mismo, sino que es un instrumento puesto al servicio de la sociedad humana (por lo que se asume como un Estado humanista), que tiene las obligaciones primordiales de proteger a los seres humanos y garantizarles la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona, tal y como lo establece la Constitución de Guatemala.

El estatismo, por el contrario, supone la existencia del Estado como fin en sí mismo, es decir la preeminencia del Estado (entidad que se confunde con el gobierno autocrático) sobre la persona humana. Al respecto, Benito Mussolini, exdictador italiano, afirmó: “El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”. Por otro lado, “la ideología referida al estatismo establece que: La soberanía no reside en el pueblo sino en el Estado nacional, y que todos los individuos y asociaciones existen con el solo propósito de mejorar y desarrollar el poder, el prestigio y el bienestar del Estado (…)” (Wikipedia).

Según el Diccionario, el estatismo es una suerte de exaltación de la plenitud del poder del Estado (gobierno autocrático) sobre los demás órdenes y entidades.

El estatismo tiene vocación totalitaria, por lo que tiende a la concentración del poder público, al despotismo, a la espoliación y al terror de Estado. Por ende, el estatismo se asume como antidemocrático, opresivo y deshumanizante.

En conclusión, nuestro desafío como sociedad humana se traduce en consolidar el autogobierno, que supone el fortalecimiento de la institucionalidad democrático republicana, y no caer en el estatismo, sustentado en la dominación, el abuso de poder, el secreto, la intolerancia, la censura, la confiscación y el absolutismo.

Etiquetas: