Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La Autopista del Sur

Antes que la realidad supere la ficción es importante apostar por el desarrollo de otras ciudades.

— Hugo Maul R.
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“…un domingo de tarde … seis filas a cada lado (ya se sabe que los domingos la autopista está íntegramente reservada a los que regresan a la capital), poner en marcha el motor, avanzar tres metros, detenerse… el calor de agosto se sumaba a ese tiempo a ras de neumáticos para que la inmovilidad fuera cada vez más enervante. Todo era olor a gasolina, gritos destemplados …, brillo del sol rebotando en los cristales y en los bordes cromados, y para colmo la sensación contradictoria del encierro en plena selva de máquinas pensadas para correr”. (J. Cortázar, La Autopista del Sur) La realidad se confunde con la ficción: según agencias noticiosas internacionales, la semana pasada “un total de 15 personas perdieron la vida por ataques al corazón y a causa de los golpes de calor mientras estaban sentados en terroríficos congestionamientos viales en un cruce de carreteras en Indonesia…[debido a] las altas temperaturas, que han provocado ataques al corazón y golpes de calor, combinado con la renuencia de las personas a dejar sus vehículos en el congestionamiento.”

Con todo, esta tragedia Indonesia no supera en duración ni en longitud otros casos peores y lo que narra Cortázar, en donde, según sus palabras, el embotellamiento duró “meses y meses”. Aunque la situación en Guatemala no llegué a esos extremos, todo indica que la situación cada vez será peor. Creer que la solución consiste en mejorar la vialidad en las ciudades es un error, si bien esta medida ayuda a reducir los problemas de forma inmediata, a largo plazo “abarata” el uso del automóvil e incentiva a que más personas recurran al mismo para transportarse. Encarecer el uso de los automotores, ya sea en forma directa, vía impuestos a la adquisición de los mismos, o de forma indirecta, vía el aumento de los impuestos a la circulación y los combustibles, en países como Guatemala en donde no existen suficientes opciones de transporte público masivo, seguras y confiables tienen un efecto limitado. Desarrollar grandes inversiones en sistemas de transporte público masivo, tipo trenes subterráneos, requieren inversiones tan altas que resulta poco probable pensar en ellas como una solución a corto plazo.

Antes que la realidad supere a la ficción, es importante apostar por el desarrollo de otras ciudades en el país. De manera que, mediante una adecuada planificación urbana, se asegure la adecuada inversión en sistemas de transporte público eficiente, efectivo y seguro; la eficiente prestación de servicios públicos; desarrollo económico regional; atracción de inversiones y negocios capaces de generar empleo masivo; sostenibilidad; etcétera. En caso contrario, habrá que prepararse para que la Ciudad de Guatemala se extienda, de norte a sur, de Guastatoya a Escuintla, y, de oriente a occidente, de Cuilapa a Chimaltenango y, por supuesto, a estar dispuesto a morir de aburrimiento y frustración dentro de un automóvil en una congestionada carretera.

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