Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Miguel Ángel Asturias y las ciudades precolombinas (I parte)

Poco sabía sobre la civilización maya y menos sobre las otras civilizaciones aborígenes de América.

 

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
Más noticias que te pueden interesar

Cuando estudiaba la maestría en Teoría Económica, con especialidad en Economía Urbana y Regional en la Universidad de Sao Paulo, en la República Federativa del Brasil, cursé una materia titulada “Historia Económica de la Urbanización en América Latina” que impartía el doctor Claudio Alfonso Viera. Estudiamos los orígenes de las ciudades y las regiones en el continente. De la mano del urbanista argentino Jorge Enrique Hardoy, analizamos el período precolombino o prehispánico. Comenzamos la discusión sobre la periodización histórica del desarrollo económico-social y urbano-regional de América Latina. Por entonces me quedaba claro que existían, por lo menos, los períodos siguientes: El Precolombino o prehispánico, el Colonial y el período de la constitución de las repúblicas americanas.

En mi fuero interno se atisbaba el fuego para conocer el caso guatemalteco. Las “ciudades” para unos, “centros ceremoniales” para otros, que nos legaran las civilizaciones azteca, maya e inca. Poco sabía sobre la civilización maya y menos sobre las otras civilizaciones aborígenes de América. Cómo olvidar, que de la mano de mis padres, conocí junto a mis hermanos, en los paseos familiares, con motivo de las vacaciones o de las temporadas, la fortaleza mam de Zaculeu, la visita de Mixco Viejo –que con los años aprendí que era una fortaleza pocomam–, o bien el paseo caluroso en Quiriguá, en donde los monolitos se parecían bastante a los expuestos en las monedas de diez centavos, en medio del emporio bananero y los campos de fútbol improvisados que eran los llanos y las colinas de Kaminaljuyú, muy cercana a nuestros Jardines de Utatlán. Después de leer a Jorge Enrique Hardoy, sentí vergüenza, al darme cuenta, que conocía poco la historia precolombina de nuestras ciudades o centros ceremoniales. Me intereso en la civilización maya y del conocimiento que de ella tuvieron científicos como Sylvanus Morley y Eric Thompson. Compro en el elegante barrio paulistano de los Jardins, en uno de los puestos de venta de periódicos y de revistas, la National Geographic Magazine que compendia los conocimientos recientes sobre los mayas hasta 1984. Al regresar al apartamento en el que vivía, por aquellos años, en la Rua Gioconda Mussolini, en el Barrio de Butanta, en la periferia de la ciudad universitaria, encuentro en mi biblioteca, el libro Leyendas de Guatemala de nuestro premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias. Leo la primera leyenda, de uno de los fundadores de la Guatemalidad y me encuentro con Palenque, con Copán, con Quiriguá y con Tikal, con plazas abiertas como mares. Me enfrento a nuevas preguntas que Asturias nos hace en sus leyendas y Don Miguelón me deja pensando.

Continuará…

Etiquetas: