Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Solo es historia

Deben conocer el pasado.

— mario mérida
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Igual que en años anteriores correrá mucha tinta acerca de las fuerzas armadas guatemaltecas; ahora por algunos espacios mediáticos que sirven a grupos confrontados ideológicamente con el Ejército y otros porque consideran que el Ejército tiene un presupuesto alto; pero en realidad técnicamente insuficiente para atender la seguridad externa –aérea, marítima y terrestre– y también por el alto porcentaje de credibilidad y reconocimiento que tiene el Ejército a pesar de las campañas en su contra.

Las nuevas generaciones (1986), deben conocer el pasado y el rol que las instituciones y sus dirigentes ejercieron en nuestro país. Por ejemplo, fue el gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia (1963), que devolvió la autonomía a la Usac: “con el firme propósito de conservar y defender la autonomía para que la Universidad de San Carlos de Guatemala, como rectora de la cultura nacional pueda desarrollar sus altas finalidades” (Decreto Ley N° 23 –9/mayo/1963–).

Se insiste que Guatemala recibió apoyo de los EE. UU. Irónicamente fue por decisión del presidente Bush (1983/1993), que fue suspendida la ayuda militar aduciendo violaciones a los derechos humanos. Esto a pesar que el embajador norteamericano Frederic Chapin acreditado en nuestro país, envió un informe a Elliott Abrams (5/noviembre/1982); aclarando que las denuncias de Amnistía Internacional; WOLA, NISGUA y la comisión de DD. HH. guatemalteca formaban parte de una campaña de desinformación en apoyo a la insurgencia izquierdista, con el propósito de desprestigiar al Gobierno guatemalteco.

Es necesario reiterar que la participación del Ejército en el enfrentamiento armado interno en la primera (1960-1968) y la segunda etapa (1972-1996) no fue decisión propia, sino de Estado ante las circunstancias del momento político-histórico; las cuales han tratado de distorsionar por medio de una interpretación parcializada de la historia, que no han cuajado. Los medios de comunicación describen fielmente lo acontecido por esa época: “Un éxodo de quichelenses a lugares circunvecinos y a la ciudad capital, se ha observado en los últimos días. Huyen de la violencia imperante en ese departamento, donde grupos de organizaciones clandestinas han sembrado terror y muerte, asesinando a ancianos, mujeres y niños, quemando las propiedades, destruyendo carreteras…” (Prensa Libre 12/07/1991). La historia, es más que testimonios,… es una ciencia.

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