Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Los que se van

Unos porque tienen y otros porque quieren.

— Anabella Giracca
Más noticias que te pueden interesar

Está claro que hay que rescatar nuestro imaginario social. Edificar uno propio, con referentes propios. Con luchas frontales. Pero esto lo construye, en gran parte, la juventud. ¿Qué pasa con la juventud de nuestro país? Por un lado, la gran mayoría va quedando fuera del sistema educativo. A mayor ruralidad, mayor resquebrajamiento del único sistema que puede abrir puertas. Las únicas alternativas que les vamos dejando a esa mayoría de jóvenes son el mercado informal, la maquila, la mano de obra barata, la migración y, en casos extremos, la violencia. Y ojo que un país que se niega a invertir en educación, expulsa sus posibilidades.

La educación superior juega un rol fundamental. En Guatemala hablar de las universidades pareciera elitista porque, con suerte, llegan un porcentaje ínfimo (¿5? ¿10?). El primer reto que enfrentamos, está en ampliar los servicios de la educación secundaria para que no siga siendo herramienta básica de discriminación.

Luego, en un contraste perverso, viene el tema de “fuga de cerebros”. Jóvenes que optan por universidades extranjeras, asumiendo, se cree, dos cosas: mala calidad educativa universitaria nacional y el mayor nivel competitivo al graduarse de una universidad extranjera. Mucho de prejuicios y estereotipos derivados de la debilidad integral de todo el sistema educativo.

Esa llamada “fuga de cerebros” es un fenómeno que hay que atender con mayor detenimiento. Los talentos, que también pudieran ser parte de la solución, hoy huyen de este país que cierra sus puertas con hermetismo. Y no quieren volver.

La Universidad del siglo XXI debe actualizar su función social y aportar calidad de vida. O sea, generar modelos integrales de crecimiento sustentable y equitativo. Entre algunas funciones que hoy se detectan, están en manos de las universidades: derecho a la construcción del futuro; generación de riqueza; fortalecimiento de identidades culturales; lucha contra la pobreza y el hambre; combate al racismo y discriminación; promoción de cultura de paz; atención al cambio climático; cohesión social; plan estratégico de las tecnologías, entre otras. ¿Lo hacen?

Se van jóvenes de todos los estratos. Los más porque tienen que engavetar sus capacidades e irse para sobrevivir, resistir, flotar. Los otros porque quieren y pueden, porque acá no encuentran la respuesta. Vaya paradoja la que vivimos a la hora de enfrentar un “futuro mejor”. ‘Y vaya reto para los que se quedan’.

Más ahora que hay tantos espacios vacíos.

Etiquetas: