Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La solitaria “Radio Cultural”

Para nuestra sorpresa, escuchamos hace poco en la frecuencia modulada de 104.5.

— José Barnoya
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Alboreaba la Revolución de Octubre de 1944, cuando accedió al poder el maestro Juan José Arévalo, inundando el país con una oleada de música, pintura, ópera, ballet, novela, poesía y cultura. Fueron diez años que dejaron una huella indeleble en esta tierra y en su juventud.

Fue así como se grabaron indelebles en el área musical del magín: El Concierto para piano de Tschaikovsky con Joaquín, mi padre; la Sinfonía Titán de Mahler con Piky Díaz; el Concierto para violín de Bruch con Jaime Cohen; la Séptima sinfonía de Beethoven con Abel Girón; el Concierto para marimba y orquesta de Jorge Sarmientos y otras piezas magistrales.

Era 2 de octubre del año 1950, cuando desde una antena situada en la cúspide de la torre del Reformador, y gracias a los esfuerzos de Gonzalo Yurrita, el ingeniero Whitehead y el técnico en sonido Mogollón que, Radiofaro Aviateca empezó a irradiar música excelsa por todos los barrios de esta chata ciudad. La posterior falta de apoyo de subsiguientes gobiernos hizo desmerecer a la radio que, no sucumbió gracias a muchos melómanos entusiastas que le metieron el hombro. Años después –en 1995– cambió su nombre por el de Radiofaro Cultural, aposentándose en un chiribitil del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias con sus viejas tornamesas, sus obsoletos micrófonos, sus voces de auténticos locutores y su inmensa y selecta colección de discos que van desde la filarmónica de Filadelfia y la sinfónica de Boston, hasta las orquestas dirigidas por las batutas de Von Karajan, Bruno Walter, Zubin Mehta, Leonard Bernstein y Eugene Ormandy.

Para nuestra sorpresa, escuchamos hace poco en la frecuencia modulada de 104.5, mezclada con su música habitual, grabaciones de música frívola que –con charleos desagradables e interferencias abusivas– transmite la otrora clásica y refinada Radiofaro Cultural.

Ojalá que en un futuro cercano y gracias a las almas de Ricardo del Carmen y Jorge Sarmientos, las autoridades culturales entresaquen de los fondos escamoteados a nuestro magro Estado por los muchos corruptos, los dineros para que Radiofaro Cultural, renazca de una vez por todas, para bien de la cultura que tanta falta nos hace para prosperar.

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