Sábado 28 DE Marzo DE 2020
Opinión

La ruda estrategia de los intocables

En la cacería de todos ellos como delincuentes, los desquició.

Fecha de publicación: 24-06-16
Por: Silvia Tejeda

Asombran, pero no sorprenden las burdas estrategias con que la Liga de los Corruptos, comparsas del Poder Paralelo, intentan escapar del escrutinio serio de la ley, tejiendo argumentos, con pruebas retorcidas, con la misma técnica como cuando quisieron desvanecer el crimen de monseñor Gerardi, implantando cinco distintos escenarios, hasta que los jueces honestos descubrieron su verdad, condenando a los cerebros de tan ominoso crimen.

La comparación viene, porque se nota el esfuerzo de los poderes, siempre ocultos, tradicionalmente protegidos, para que nadie ose alterar la armonía de un sistema oscuramente poderoso que ha manejado los hilos de los partidos políticos, las aduanas y algunos medios de comunicación masiva, en el país. Engarce acrecentado durante los gobiernos de los últimos veinte años, sin importarles los dramáticos efectos que el juego de sus emparejados saqueos afecta a la mayoría de guatemaltecos conducidos, paralelamente, al
marginamiento y la miseria.

Estas semanas en que algunas empresas millonariamente beneficiadas están siendo señaladas de copartícipes de las dulzuras económicas disfrutadas por el reparto millonario de recursos del Estado, se han unido graníticamente para contraatacar la honesta y decidida denuncia que hacen la CICIG y el Ministerio Público de los entresijos de las contrataciones y tradicionales privilegios que, tanto personas individuales, como algunas empresas convirtieron en la más perversa tradición, por medio de la que, anticipadamente compraban sus millonarios sitiales, de espaldas una confiada sociedad que no se da cuenta, que cualquier aspiración a la equidad, honestidad y justicia, ya estaban negociadas antes que los candidatos tomaran posesión de sus cargos.

Sin llevárnosla de analistas políticos, sí tenemos la capacidad de percibir que el Coro de los Grandotes había optado por quedarse callado, por no hacer aguas y, con esa actitud, unos más otros menos, les había permitido permanecer fuera de la escena de los más señalados. Sin embargo, desde que fueron denunciados: la derogación de los contratos con la empresa TCQ; la siguiente persecución a los contrabandistas en los puertos y aeropuertos; la investigación de los nexos de algunos militares con Marlon Monroy Meoño alias el Fantasma, uno de los narcos más influyentes en el medio y el destape de las múltiples plazas fantasma ilegales otorgadas en el Congreso de la República avaladas bajo la presidencia del diputado Luis Rabbé y la manera como las empresas de radio y canales de televisión eran desenmascaradas. En la cacería de todos ellos como delincuentes, los desquició. Tienen miedo los dioses de la impunidad de ser llevados a juicio y que se les desenmascare como las leyes lo permitan.

El credo impuesto por estos grupos ha sido: Las leyes son para que se las apliquen a los demás, menos a nosotros. Bajo ese lema es que han creado la difamatoria campaña en los medios masivos, con un tono de alertar al pueblo, dan a entender que lo que desean sus detractores es adueñarse del actual gobierno. Y así lo enfatizan en sus radios por pueblos y aldeas. ¿Qué harán enseguida? Solamente las retorcidas mentes que han concebido esa campaña difamatoria lo sabrán. De todos modos, se ve que han iniciado una lucha cimentada en las mentiras. Su recurso perverso, solo está denotando que están con mucho miedo de que, algún día, en la liberación de Guatemala de las garras del crimen social, sus ocultas acciones y sus intocables nombres salgan a luz. Pidámosle a Dios, porque así sea.