Sábado 23 DE Febrero DE 2019
Opinión

El ataque como defensa

El desprestigio a la figura principal del MP que lleva las riendas de las investigaciones.

 

— Miguel Ángel Albizures
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A falta de argumentos sólidos y pruebas que demuestren su inocencia, la única arma que les queda y saben usarla, es el ataque. La exfiscal, Claudia Paz lo sufrió de quienes veían venir el vendaval en su contra, pues mucho de lo que hoy sale a luz, tuvo sus orígenes en el período anterior cuando el Ministerio Público empezó a ser desinfectado de los virus que impedían la persecución penal, ya que se encontraba infiltrado hasta el tuétano por el crimen organizado y las mafias que hoy aparecen en la cooptación del Estado.

El Ministerio de Gobernación y el mismo Ministerio Público, para dar con los impulsores de la campaña de desprestigio y de las amenazas contra la Fiscal General, no deben poner su mirada solo en jefes de las mafias o de quienes están detenidos, pues los defensores de ellos, con rarísimas excepciones, están íntimamente ligados a la fundaterror, que ya con anterioridad diseñó y lanzó la campaña contra defensores de derechos humanos, periodistas, fiscales, magistradas, jueces e instituciones como la CICIG porque a través de sus piezas en el MP, se enteraron que se habían iniciado investigaciones sobre desfalcos en las arcas nacionales y, a la vez, estaban en marcha los juicios contra sus compinches militares que tuvieron que ver en hechos criminales del pasado y que también se llenaron las bolsas con recursos del Estado y siguen apareciendo ligados al crimen organizado y al narcotráfico.

Lo que se está dando y no es para menos, es un viento fuerte con remolino y ellos, los acusados, quedaron en medio y no saben cómo zafarse, por eso la mejor defensa es el ataque, el desprestigio a la figura principal del MP que lleva las riendas de las investigaciones. No hay que olvidar que han tocado a poderosos y entre ellos, a personajes como Ángel González que son capaces de cualquier acción para silenciar a quienes osen tocarles.

Construir un Estado de Derecho, que implica la plena independencia del sistema de justicia, no es fácil en un país como el nuestro en donde quienes tienen poder económico y se recuestan en las armas, quieren seguir haciendo de la suyas con la impunidad con que siempre han actuado. Si algo tiene que agradecer el pueblo a la Fiscal General, a quienes le apoyan en las investigaciones, y a las y los jueces probos, es que no han visto caras ni tamaños y que se las están jugando para devolver la confianza en el sistema de justicia, deteriorado en décadas de impunidad. Indudablemente que el debido proceso debe prevalecer, así como la presunción de inocencia, pero la justicia debe caer sobre quienes descaradamente se han ganado un espacio en los centros carcelarios. Los ataques van a continuar, pero hay que engrilletar a los responsables, para que en su desesperación, no usen las armas contra quienes hoy representan la dignidad de Guatemala.

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