Domingo 22 DE Septiembre DE 2019
Opinión

“To be or not to be, that is the question”

Paralelismo de Hamlet y la Guatemala de hoy.

Fecha de publicación: 22-06-16
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

Todos hemos oído (y repetido) la famosa frase que Shakespeare pone en la boca de Hamlet: “Ser o no ser, éste es el dilema”; pero pocos han leído la tragedia en la que aquella aparece, y menos aún han visto su representación en el teatro.

Coincidentemente, esta obra tiene una gran actualidad ahora que se produce en Guatemala este destape de corrupción a toda costa, porque la tragedia de Hamlet muestra cómo las ansias de poder de Claudio lo llevan a asesinar a su hermano, para quedarse con la esposa y la corona de Dinamarca. “Los pasteles calientes del funeral sirvieron de fiambres en las mesas de la boda”; no obstante todo ello, Claudio, el nuevo Rey, finge ser una persona honrada (¿Algún paralelismo con Guatemala?). ¡Toda obra que sobrepasa los siglos, siempre tiene avenidas de actualidad!

El Fantasma del asesinado Rey se le aparece a su hijo Hamlet para que lo vengue; y esa petición desencadena esta tragedia, que rebosa de traiciones, venganzas, incesto, pasiones intensas y un río de sangre. (En Guatemala, ha habido traiciones, venganzas, pasiones; y en el parangón, solo falta el río de sangre, que esperamos que no tenga lugar)

La vital interrogante que devora el alma de Hamlet es la de vengar a su padre asesinando a Claudio (su tío y ahora padrastro, que es el nuevo Rey) o la de escapar del mundo por la puerta del suicidio. “Ser o no ser, éste es el dilema”.

(Denunciar o no denunciar habría sido también el dilema que se abalanzó sobre Juan Carlos Monzón).

Al final, Claudio impertérrito ve morir a su nueva esposa (la mamá de Hamlet), que bebe de la copa envenenada. (En Hamlet, los corruptos mueren; en Guatemala, van a la cárcel, que es otro tipo de muerte) (Tristemente, también Hamlet muere tras vengar a su padre).

Asistí al ensayo de la obra, y confieso que me impresionó el alto nivel de la representación, dirigida por el dramaturgo y actor Horacio Almada, quien también realiza montajes (alguno premiado por la Embajada de Grecia) de teatro y ópera en México; y lo bien desarrollado de los intensos soliloquios de Hamlet, personaje representado por Juan Pablo Asturias Sueiras, de Escenarte, que ha empezado a sobresalir en el teatro guatemalteco, haciendo honor a su bisabuelo, el actor y dramaturgo Drago Bracco; y a su tío abuelo, Miguel Ángel Asturias.

Hamlet sube a escena en SOLO Teatro (antiguos cines Las Américas) del 30 de junio al 10 de julio, los días jueves, viernes y sábado a las ocho de la noche y los domingos a las cinco de la tarde, en lo que será una corta pero enriquecedora temporada cultural.

La tragedia de Hamlet fue escrita y estrenada en Londres, con variantes ingleses de una vieja leyenda escandinava. Por ello, en esta obra también figura la conocida y repetida frase de que “Algo hay podrido en Dinamarca”. La obra se desarrolla en ese país, del cual Hamlet es Príncipe.

Si su interrogante es la de ir o no ir a ver a Hamlet a SOLO Teatro (ir o no ir, éste es el dilema), le digo que vale la pena que asista a ver esta tragedia para que disfrute de una obra que perdura en los siglos, e inclusive para que no repita ese “ser o no ser, éste es el dilema” en forma mimética y sin conocer su sentido, como solo lo hacen los ignorantes.

Felicitaciones al elenco artístico y a SOLO Teatro por abrir la puerta a obras que trascienden las generaciones, porque es urgente en Guatemala sembrar cultura para enriquecer el paticojo horizonte literario de nuestros connacionales. Soy de los que cree a pie juntillas que la literatura (el teatro este caso) es una de las rutas de escape de la podrida Guatemala de hoy. (¿Algo hay podrido en Guatemala?)

gasturiasm@gmail.com