Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Presupuesto abierto, arcas vacías y contrataciones oscuras

¡Así no habrá presupuesto que alcance!

— Erick Coyoy*
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Las autoridades del Gobierno han anunciado que, luego de las presentaciones públicas, en las que los distintos funcionarios presentaron sus requerimientos de gasto para 2017, el proyecto de presupuesto del Estado para el próximo año alcanzará los Q79 mil 300 millones, o sea 12 por ciento mayor al aprobado para 2016 (Q70 mil 800 millones). Considerando las enormes necesidades sociales, indudablemente la cifra anual de recursos públicos para atenderlas, debiera ser mayor. Pero debe tomarse en cuenta que, por múltiples razones, los ingresos fiscales de Guatemala son los más bajos del mundo (en relación con el tamaño de la economía nacional). Además, Guatemala se ubica entre el 25 por ciento de países del mundo con los mayores niveles de corrupción en el uso de los recursos públicos (desde mucho tiempo atrás, pero el gobierno pasado los profundizó).

Como era de esperarse, ninguno de los funcionarios participantes del presupuesto abierto hizo alguna presentación orientada a explicar cómo mejorará el uso de los recursos, o cómo priorizará los programas de gasto de su entidad para suprimir los rubros ineficientes, y liberar recursos para las mayores prioridades. Al mejor estilo folclorista, se impuso por unanimidad la tendencia a pedir más recursos, en aras de las enormes necesidades sociales. Esto ignorando que las arcas fiscales quedaron vacías y la SAT desmantelada, después de presenciar la peor gestión fiscal de la historia democrática del país, dado el paso destructivo de la red de saqueo de Pérez Molina & Asociados, apoyados desde el Ministerio de Finanzas. Y que, por otro lado, el proceso de recuperación y saneamiento tomará algún tiempo si es que se toman las decisiones correctas, como se ha anunciado.

Para 2017, la SAT proyecta un aumento de ingresos fiscales cercano a los Q4 mil millones (ocho por ciento más de lo estimado para 2016), pero el presupuesto de gastos aumentará en Q8 mil 500 millones, el doble de lo que aumentarán los ingresos. Así que al mejor estilo de la política fiscal keynesiana (cuyo objetivo es generar crecimiento económico y empleo por medio del gasto estatal en períodos de crisis), este “imprescindible” aumento del presupuesto se financiará con más deuda pública, sin que importe mucho la capacidad de pago del creciente endeudamiento, ni los resultados y la transparencia en el uso de los recursos, para variar.

A este respecto, en el primer semestre del nuevo gobierno el uso transparente y eficiente de los recursos públicos sigue en el imaginario, muy imaginario. Es así como ha prevalecido el uso de la compra directa por las distintas entidades, principalmente el Ministerio de Salud Pública. Con el pretexto de que la reforma a la Ley de Contrataciones del Estado aprobada en 2013 es inoperante (a pesar de haber sido discutida por casi un año con la asesoría de notables expertos de ICEFI). Y para taparle el ojo al macho, han propuesto la enésima reforma a esta ley, de nuevo por dilectos expertos. Mientras tanto, en estos casi seis meses, en Salud se han hecho compras sin cotización por Q297 millones, principalmente de medicamentos, lo cual es equivalente a que en cada hospital y unidad compradora han pactado sin control alguno los precios de compra, nada diferente al periodo más oscuro de corrupción en “democracia” vivido recientemente. ¡Así no habrá presupuesto que alcance! De tal cuenta que la novedosa propuesta del Ministerio de Finanzas acompañado de los no menos creativos personeros del FMI de aumentar el déficit fiscal y la deuda pública, carece de sentido lógico y de sensatez económica ya que se piden recursos en un agujero negro de opacidad, cuyo saldo final es solamente eso, más deuda.

*FEDes

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