Jueves 18 DE Julio DE 2019
Opinión

Estabilización o reforma, no son lo mismo

Comenzar a estabilizar y recobrar confianzas en la SAT, la PGN, PDH, el MP son signos alentadores.

Fecha de publicación: 21-06-16
Por: Renzo Lautaro Rosal

El pensamiento conservador apuesta por los procesos lineales y secuenciales. Después de un proceso, viene el siguiente y así sucesivamente. Bajo ese marco, no estamos acostumbrados a los procesos simultáneos. En ese esquema, deben seguir transcurriendo la lógica de los casos y hasta que haya avances medianamente sólidos se pasaría al siguiente estadio. Se apela a que no estamos preparados a halar el hule más de la cuenta, las condiciones de fragilidad no son suficientes para los giros pronunciados. A eso obedece la idea que mejor no sigamos llenando las cárceles, que mejor si antes se logran fortalecer las instituciones del sector justicia o bien, antes rediseñemos el sistema de partidos políticos.

El otro camino establece que no podemos esperar a que el agua hierva. Se deben atender frentes simultáneos, agitar varias aguas a la vez. Mientras sigan transcurriendo los escándalos es posible comenzar a preparar otros escenarios. La realidad es así, los ciudadanos atendemos diversas tareas al mismo momento. A eso responde la ola de nombrar funcionarios probos y cualitativamente diferentes a los mafiosos. Comenzar a estabilizar y recobrar confianzas en la SAT, la PGN, PDH, el MP son signos alentadores. Apuesto por este modelo de múltiples procesos, en la medida que cada uno conlleva victorias parciales y progresivas que tienen sentido por su integralidad. Ambos caminos, aunque distintos en sus formas, tienen en común la combinación de los casos que desnudan las redes criminales, los inicios de debates sobre procesos de reformas profundas y las estrategias para contener a los opositores (embestida del monopolio de la televisión abierta, campañas de desprestigio contra CICIG y MP). Todo es parte del primer episodio

Aunque con menos gasolina, aún se mantiene en el ambiente la percepción que la época de los “casos” es pasajera. Los implicados y los que se guardan en sus casas esperando toquen a sus puertas no precisamente para recibir buenas noticias, esperan y apelan a que el ambiente de incertidumbre sea temporal. En caso que la cacería continúe, los juicios y la cárcel serán la ocasión para reunir en un solo frente a los acusados y así recobrar energías para futuros embates. Al final y al cabo, en eso consiste la cooptación. Una y otra vez, la historia nacional ha sido un acumulado descomunal de episodios de control ilimitado del llamado Estado. La cooptación del Estado la hemos experimentado por centurias, solo que ahora bajo formas sacadas a luz por infernales, deshumanizantes, cargadas de absoluta impunidad que han socavado las relaciones sociales asumiendo formas como el financiamiento electoral ilícito o el lavado de activos.

No perdamos de vista el segundo episodio donde se visualizan dos escenarios: la estabilización o lo que es igual a un nuevo pacto que persigue reencauzar las claves para aclarar el ejercicio del poder y sacar de la jugada a los disfuncionales (los que se salieron de las reglas), pero sin modificar las pautas de fondo, o bien, la reforma, que procura modificaciones sustanciales a nivel estructural, cambio de reglas, actores y formas de proceder.

renzolautaro.rosal@gmail.com