Domingo 17 DE Noviembre DE 2019
Opinión

República mafiosa

La corrupción es la punta del iceberg de la reposadera neoliberal.

Fecha de publicación: 18-06-16
Por: Franco Martínez Mont

En un país atascado de ladronzuelos del bienestar común, la mancuerna MP-CICIG sigue desmembrándole más tentáculos a los CIACS, los cuales parecieran imperecederos, su masa amorfa y fumarolas les permiten reproducirse ante la captura de algunos de sus “kaibiles éticos” acusados de enriquecimiento ilícito, cohecho pasivo, defraudación, estafa, financiamiento político ilegal, lavado de dinero y donde esperamos con ansias los casos sobre narcopolítica y corrupción privada.

Hasta ahora hemos visto una avalancha de procesos penales abanderados por Aldana y Velásquez (subyacente Robinson), aunque siguen siendo selectivos y controlados han generado ataques esquizofrénicos a banqueros, diputados, inversionistas extranjeros (transnacionales gringas), jueces, militares retirados y activos, fiscales, exfuncionarios y uno que otro oenegero testaferro; pero donde bajo la premisa jerárquica de mando-obediencia, corrupto-corruptor y autoría intelectual-material, es importante afinar la estrategia penal, pues la contundencia contra evidencias es determinante.

Quizá un temor latente es que, mientras se gastan muchas energías en estos procesos (La Línea, IGSS-Pisa, TCQ, Cooptación del Estado y La Coperacha), casos de alto impacto como Molina Theissen, Creompaz, Sepur Zarco y genocidio pueden perder fuerza y engavetarse por la coyuntura.

Ahora bien, cabe reflexionar sobre las siguientes premisas: ¿Acaso no, el sostenimiento del capitalismo se ha basado y se afinca sobre una matriz de corrupción, impunidad y violencia en favor de la acumulación global? ¿Por qué nos extraña que los militares, la oligarquía y los políticos sean la “familia” de la Cosa Nostra en Guatemala? ¿Cuál es argot jurídico y cultural que han hegemonizado los tanques de pensamiento para legitimar la privatización y el saqueo de lo público-estatal?

A manera de colofón, me parece que ya va siendo hora que el trío dinámico, junto con la SAT y CGCN desarticulen el hampa representado por los grupos corporativos de capital (pollo, cerveza, energía, cemento, telefónicas, agroindustria, banca y transporte), esos carteles oligopólicos que han sido los arquitectos de la república mafiosa (la democracia para ellos es una revolución leninista), su dominio se consolida al contar con un séquito de ideólogos, tecnócratas, operadores políticos y voceros de sus intereses atrincherados, son los secuestradores senior del Estado por décadas al amparo de la legalidad, inversiones, políticas públicas, competitividad y burocracia.

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