Martes 23 DE Julio DE 2019
Opinión

¿Cómo se construye un sistema excluyente?

Los casos penales nos están enseñando cómo.

Fecha de publicación: 17-06-16
Por: Carol Zardetto

En estos días mucho se ha hablado del tema: ¿somos todos o no parte del sistema? La respuesta no puede ser uniforme. ¿Qué se opone a una verdad? Otra verdad. Ciertamente, existen infinidad de vasos comunicantes entre una estructura de poder y los ciudadanos. En los casos en que la estructura es porosa, permite que los ciudadanos accedan al poder político y a la posibilidad de movilidad social. Estos sistemas porosos son incluyentes y se retroalimentan constantemente del fluir social: ideas, iniciativas, postulados, valores, se intercambian. El individuo recibe del sistema una cultura que lo informa e influencia, pero también tiene poder para transformar la estructura.

Me atrevo a pensar que no es el caso de Guatemala. La estructura de poder se concibió desde el inicio como impenetrable. Y si alguna lección importante puede dejarnos el caso Cooptación del Estado, es observar los detalles de cómo se conforma una dinámica de complicidad entre las empresas más poderosas y los sectores políticos. ¿Es posible entrar en el cerrado círculo que este esquema propone? Por un lado, la opción política se ve obstaculizada por los altos requerimientos económicos de una campaña y todos los trucos escondidos bajo la mesa. Alianzas que luego cobrarán réditos. ¿Qué partido político honesto puede participar en estas condiciones? Por el otro, en el plano individual, ingresar al círculo virtuoso de la movilidad social requiere heroísmo que pocos tienen. No existe una básica igualdad de condiciones: ni educativas, ni de salud, ni de alimentación, ni salarial. La gran mayoría queda literalmente al margen de la economía… y de la política. Como guinda del pastel, un sistema impermeable destruye todos los mecanismos de defensa del Estado. Órganos como la Contraloría General de Cuentas, la Procuraduría General de la Nación o el sistema de justicia son cooptados para eludir cualquier destape y, sobre todo, la responsabilidad penal que conllevaría.

Claro, siempre hay una zona gris de gente que es atrapada por la lógica del remolino y, con ánimo pragmático, prefiere participar de esta coalición poder económico-poder político que caer en la marginalidad. Gente que escoge “salvarse”.

Sin embargo, es prudente resaltar que frente a este esquema que hemos sufrido a lo largo de nuestra historia, siempre se han planteado diversas resistencias antisistémicas. La existencia misma de la CICIG es muestra de ello. No fue fruto del sentir que se articula en “todos somos el sistema”. Más bien, fue una jugada antisistémica que, finalmente está produciendo sus frutos. El juez Gálvez es otro ejemplo: una tuerca que funciona dentro del engranaje. ¡Y qué impacto tiene una sola tuerca! En Guatemala, diversos focos de resistencia están causando impacto en muchos ámbitos. Tengamos ojos para verlo.