Viernes 6 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Valerie Julliand

El compromiso con los derechos económicos sociales.

 

Fecha de publicación: 16-06-16
Por: Helmer Velásquez

Recién a mediados del año 2013, presentó sus cartas credenciales al expresidente Pérez Molina en su calidad de Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Guatemala. Sin embargo, dos de sus cualidades: compromiso y claridad de discurso, en razón de los rezagos y atrocidades sociales que vive este país: hambre, degradación ambiental, racismo, exclusión y los desbalances de poder que generan impunidad. Nos hace pensar que siempre estuvo acá. Por eso cala hondo su partida. Sus acciones político/diplomáticas, siempre fueron del lado de las personas, esto pese a lo serpenteante de la política guatemalteca, eternamente capturada por las conservadoras elites económicas. La presencia de la señora Julliand en el país coincide con un período histórico en que el poder omnímodo empieza a ser decadente y por tanto peligroso. Acá cabe la figura del animal herido.

Una diplomática incisiva. Sabedora de los nudos que inviabilizan el desarrollo de la Guatemala de hoy. Cumplió con el mandato de la Carta de las Naciones: promoción de la justicia, la paz y la inclusión. Abrió de nuevo el Sistema de Naciones Unidas –en Guatemala– a sus titulares: la ciudadanía. Es esta la casa de todos, repetía Lars Franklin –viejo amigo de Guatemala. Con esta filosofía y una carta de navegación orientada por el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Valerie Julliand devolvió una credibilidad –ya debilitada– al sistema en el país. Encarnó un llamado a la conciencia nacional: esta nación no puede continuar confrontada y expulsando a sus mejores hijos, este país tiene posibilidades: una enorme riqueza humana y natural que correcta y equitativamente administrada por sus mejores hombres y mujeres, construya los caminos políticos, sociales y económicos, por donde deba transitar, el conjunto de pueblos que convivimos en este territorio. De los oficios de la señora Julliand, recordaremos su empeño en generar puentes de diálogo: comunidad y empresas, señalar la criminalización de la propuesta social y su valoración positiva a la voluntad popular expresada en consultas legítimamente realizadas.

Ahora que irá de misión al mítico Nepal, país que intenta consolidar un tierno proceso de paz y reconstruirse luego de un atroz terremoto. Naciones Unidas envía un claro mensaje de solidaridad a los nepalíes y Valerie Julliand encarna ese mensaje: una Diplomática de alto valor humano, excelentes capacidades, comprometida con el desarrollo humano de los pueblos. Una mujer de Estado. Enorme desafío enfrentará la ONU, para sustituirla: Este país no tiene tiempo para improvisaciones ni conservadurismos añejos. Es nuestro tiempo del cambio.