Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Opinión

La prosperidad no vendrá del Norte

Fecha de publicación: 10-06-16
Por: Maynor Cabrera*

Entonces, ¿el Plan de la Prosperidad no incluye prosperidad?

El Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte es visto de manera ingenua por algunos sectores como un parteaguas en términos de crecimiento y desarrollo económico en Guatemala. Una masiva inyección de recursos hacia el país que creará oportunidades que los guatemaltecos buscan en los Estados Unidos, bajo un modelo novedoso de cooperación que contribuirá a generar prosperidad en el país. Es impresionante cómo se puede especular sobre un programa del que poca gente conoce. ¿Un nuevo Plan Marshall? ¿Alianza para el Progreso? ¿Plan Colombia?

Es sumamente increíble, sin embargo, que el Gobierno de Guatemala ya tenga asignados en el Presupuesto alrededor de Q5 mil 500 millones, es decir casi un diez por ciento de los gastos del país se estarían dedicando hacia este plan. ¿De dónde ha obtenido recursos el gobierno cuando el gobierno cuenta con tan pocos recursos para el presupuesto y los hospitales están completamente desabastecidos, se han eliminado sin explicación alguna los programas sociales y la inversión para el año 2016 será una de las más bajas de la historia? Muy sencillo, bajo la vieja técnica de “empaquetar” los mismos programas de siempre bajo la sombrilla de un nuevo programa. Es decir, las mismas partidas presupuestarias, incluso con menos recursos que en años anteriores, ahora vienen con prosperidad incluida.

Podría pensarse entonces que los fondos del Plan de la Prosperidad provienen de una generosa inyección de dólares que el pueblo de los Estados Unidos está invirtiendo en Guatemala. Pues no, si bien existe un aporte significativo, los recursos que el Gobierno de EE. UU. ascienden solamente a US$127.5 millones, es decir cerca de un millardo de quetzales. Parte de ello se dedica a seguridad, asistencia militar y a asistir al deplorable estado de la atención en salud del país. El resto se dedica a ayuda para el desarrollo. Los fondos fluirán al país conforme se cumplan algunas condiciones de mejora de gobernabilidad. Es importante dimensionar este aporte del pueblo de los Estados Unidos, es aproximadamente el 1.5 por ciento del presupuesto nacional, un poco menos del déficit fiscal que el actual ministro pretende ejecutar y que tristemente las autoridades del FMI aplauden, de nuevo el fondo haciendo el ridículo en la comunidad académica de economistas.

Entonces, ¿el Plan de la Prosperidad no incluye prosperidad? Es algo que desconocemos hasta el momento, al menos no es evidente que sí lo haga. Un uso estratégico de los recursos nacionales complementado con el aporte del Gobierno de EE. UU. puede dar un aporte a la situación crítica que vive el país, donde las oportunidades son escasas y, obviamente, cualquier aporte es positivo.

Al final, lo que más nos debe de preocupar es que durante los cinco meses que lleva ya este Gobierno no se incluyan acciones enfocadas hacia una visión prosperidad compartida, ni hacia mejoras sociales, que es lo único que puede contribuir a que los guatemaltecos no tengan que buscar oportunidades afuera. Más allá de la complacencia porque la economía guatemalteca está creciendo con la moderación que le caracteriza mientras que las economías de América del Sur se derrumban, no se observa algún proyecto nacional que persiga dinamizar el país y aspirar a una mejora para la población. Es decir, si a las autoridades que dirigen el país la prosperidad les viene del Norte, no esperemos que la prosperidad venga del Norte.

* FEDes (Fundacion Economia para el Desarrollo).