Viernes 22 DE Marzo DE 2019
Opinión

Salidas al tsunami judicial

La reconstrucción, es otro tema.

— Edgar Gutiérrez
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La fuerza del tsunami judicial al que está sometido el sistema continuará estremeciendo el ambiente muy probablemente durante un buen tiempo, con más casos del MP y la CICIG. Esto sin duda genera incertidumbre en las esferas políticas y de negocios, e impacta en las actividades de esos actores; en el corto plazo quizá desestabilizando, pero en el mediano y largo plazo será para bien, si sabemos reconstruir el sistema sobre otras bases y conductas.

En ese corto plazo habrá personajes que se acercan a ciertos factores de poder, como buenos pescadores que son en río revuelto. Podrán asegurarles que tienen acceso a información judicial privilegiada y que, a la usanza, con algo de cash pueden resolver el problema o bien anticipar el golpe a fin de buscar refugio a donde no alcance el brazo de la justicia. En el pánico que se extiende muchos caerán en la extorsión y perderán, sin saber a ciencia cierta si hubo o no riesgo, pues ese negocio extorsivo es redondo: si no hubo persecución penal se lo deben a los (supuestos) buenos oficios de los operadores, y si ocurrió simplemente no fue suficiente o ya era muy tarde.

Claro, la onda temporal del tsunami judicial es demasiado extensa para los tiempos soportables de angustia humana, así que algunos decidirán vender negocios o propiedades a precio de quemazón, o simplemente optarán por mudarse. Quienes estudian los desastres aseguran que la mayor parte de víctimas ocurre por el pánico y una mala reacción en el intento de huida, y menos por el fenómeno mismo. Esta es una conclusión del análisis de desastres naturales (como los terremotos) y de las quiebras financieras, y que bien podríamos extenderla, como hipótesis, a nuestro actual tsunami judicial.

Adicional a las prácticas encubiertamente extorsivas y a las técnicas de extensión del miedo y la desconfianza, están aquellos que aconsejan la guerra, entendida como cerrar filas, borrando diferencias y enfrentar con todas las armas posibles la fuerza arrasadora para contenerla o disuadirla. Al decir todas las armas a la mano, incluye ilícitas de diferente magnitud.

En conclusión, el mediano y largo plazos se están labrando ahora mismo de acuerdo a la reacción de los actores frente al tsunami. Cada quien sabe qué hizo y podrá examinar su jurisdicción más allá de lo que vieron sus ojos. Algunos se pondrán al día e introducirán correctivos. Otros se verán tentados a ser kamikazes. Pero al cabo, el buen juicio y las salidas ordenadas, bajo la convicción de que es el tiempo del cambio y de adoptar plenamente –hasta que se convierta en cultura– las reglas básicas del Estado de Derecho, la competencia real del mercado y la inclusión social, es la base de la verdadera salida. La reconstrucción es otro tema, trabajoso y lleva tiempo.

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