Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Gran condena para los pequeños

Te arriesgas a morir en vida.

— Méndez Vides
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El espíritu de la justicia y la aplicación de la ley funcionan diferente en nuestro país desde tiempos inmemoriales, según sea el pez gordo o flaco, según le toque un abogado defensor caro o barato, o según sea el afán social de castigo que reclama la muchedumbre bajando el dedo a los gladiadores que tienen tomados por el pelo a los débiles ya vencidos.

El caso reciente del juicio fallado en contra de la secretaria del Presidente del Congreso Pedro Muadi, Claudia Bolaños, evidencia el rigor en el castigo cuando la acusada es una persona normal, un pequeño ser, a quien las circunstancias pusieron en un antro de vicio como es el Congreso. Ella participó de un sistema incorrecto, se prestó a los malos manejos, y ahora se la castiga para que los demás pequeños entiendan a lo que se exponen por prestarse a tales gracias. Están diciéndole a la gente, no te prestes ni dejes violar o te arriesgas a morir en vida.

La posición de secretaria de confianza suena más a víctima simbólica, donde el acto de ensañamiento resulta incongruente ante la realidad de la delincuencia nacional. Los extorsionistas y asaltantes criminales salen el mismo día. En un país podrido, se castiga con todo el rigor de la ley a una mujer que se prestó al sistema, aunque alguna breve miel habrá cobrado para sí, para experimentar la increíble cantidad de 17 años inconmutables en prisión, y a una devolución dineraria que posiblemente fue a dar a manos de peces más gordos, de Q3 millones 673 mil 966.77, que en caso de no poder pagar, la hará purgar un día en prisión por cada cien quetzales. Ello implica que Claudia Bolaños tendrá que quedarse tras las rejas el resto de su vida. Es cadena perpetua, peor que la muerte.

El rictus facial de la prisionera al momento de escuchar la condena fue horrendo. Diferente a la cara feliz de Alfonso Portillo cuando regresó a Guatemala como héroe, recibido por los noticieros de televisión como al Salvador, después de purgar una breve condena en buenas cárceles americanas, por el daño mayor que provocó con su pecado, avivando el triunfo de la corrupción. ¿Será siempre así? El castigo más grande para los pequeños y uno desmesurado para los insignificantes.

¿Cuál es el mensaje que el nuevo sistema de Justicia quiere mandar a la población? Le habla a los pequeños con castigos rigurosos mientras ubica en cárceles de horror moderado y permite tratos preferenciales a los corruptores, con servicio de tiempos de comida y trato VIP. ¿Irán a dar el mismo trato riguroso a todos los que están por pasar a juicio? Porque cada condena futura será comparada con la de Claudia Bolaños. Si por ser puente de corrupción se la castigó así, ¿cómo se irá a tratar a los peores?

El sistema de justicia tradicional ha castigado con saña a los pequeños y blando a los privilegiados. La sociedad estará atenta, de aquí en adelante, a las penas en relación a la primera condena.

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