Martes 20 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Imaginarnos

Reconstrucción extrema.

 

— Anabella Giracca
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En son de broma, en pasillos, cafés y cantinas, se comenta sobre el miedo del que padecen gran parte de políticos y varios empresarios ante la inminente visita del “monstruo peludo” del MP-CICIG.

En son de broma, en pasillos, cafés y cantinas, se intercambian memes de variada intensidad, sobre muchos diputados que se olvidaron de lo que es dormir tranquilamente. Se murmura de exilios preventivos; de entregas provisorias; de colaboraciones y traiciones.

Sin duda, parte de la denuncia y frustración se refleja en la jocosa creatividad guatemalteca. Pero entre broma y broma, hoy nadie duda que el nuestro es un Estado cooptado. Que las fuerzas opacas han gobernado sin realmente gobernar. Reaparecen, como zombies, personajes que han integrado desde décadas atrás las siempre mencionadas CIACS. En pocas palabras, nuestro Estado está destruido. Porque el saqueo representó no atender las necesidades fundamentales; burlar a los pueblos y dedicarse al maquillaje. Aplica el pensamiento de que en nuestro país prevalece más lo que se ha dejado de hacer, que lo que se ha hecho. Y hoy, 2016, resentimos el retraso ante los índices socioeconómicos generalmente más bajos del continente. Ante una aparente paz repleta de violencia. Los cimientos está corroídos.

Pero el tiempo apremia. Lo que hagamos hoy, puede ser un aliciente para mañana. Sin más silencio. Sin más aquiescencia. Como es lógico, por ahora, todo se centra en la lucha contra la impunidad. El tema central de las puestas en escena de la actual tragicomedia que vivimos, es el castigo. Bien podría Dostoievski haberse inspirado en nuestros jueves y viernes de MP-CICIG. La psicosis cuasi colectiva es digna de ser recordada no solamente en la historia, sino en la literatura nacional. En el Mariscal Zavala se vieron obligados a instalar carpas para albergar a los nuevos detenidos. La sala de vistas, apiñada, fue insuficiente para llevar a cabo la audiencia de primera declaración. ¡Insólito lo que estamos viviendo!

Imaginarnos de nuevo es la única posibilidad que tenemos. Una diferente forma de hacer política. Frescos estatutos que nos dibujen tal cual somos, como plurales. Un Estado fuerte, sólido, donde el bien común sea la prioridad. Donde no nos “divirtamos” sabiendo quién es el próximo en caer, sino en el próximo en ser aplaudido por su entrega, transparencia y conciencia ciudadana por la equidad. Claro que urgen las reformas del sector justicia. Pero la nuestra debe de ser una reconstrucción integral. Extrema.

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