Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El banquero de la mafia… y del poder invisible

Tras bambalinas hay un complejo y fantástico montaje de corrupción y perversión ideológica.

 

— Edgar Balsells
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La opinión pública del establishment quiere confundirnos con eso de que Otto y Baldetti han sido unos fortuitos y casuales políticos corruptos, y una aventura fuera de lo común. Gran mentira, pues tras bambalinas hay un complejo y fantástico montaje de corrupción y perversión ideológica.

Ese nombre con que se le bautizó a los eventos de corrupción y lavado de activos la semana pasada es realmente de antología, y muy propicio para hacer amplias reflexiones por los estudiosos del terreno de lo público y la moral: Cooptación del Estado guatemalteco, le llamaron, precisamente porque involucra una amplia gama de personajes de los más variopintos sectores de la sociedad: dueños de la prensa, conseguidores, militares, gerentes, empresarios y banqueros por supuesto.

Interesante resulta ser que los involucrados del mundo de la banca sean desde los llamados banqueros del poder emergente, hasta uno de la crema y nata de la banca tradicional, lo que era de esperarse, si se considera la amplitud y gravedad de la ingeniería financiera implementada, y de que en estos submundos de las logias y las mafias todo se hace por el bendito dinero, aun a costa de dañar a miles de seres humanos necesitados de las más mínimas protecciones sociales.

Lo cierto del caso es que el tóxico aire que se respira por estos lares de la parte norte centroamericana, me hace recordar a la Italia de los años ochenta, tan bien estudiada por el recordado Profesor de la Democracia, Norberto Bobbio, quien luego de una semana como la que nos conmovió escribió un brillante ensayo que debiera ser de lectura obligatoria en los primeros años universitarios: Democracia y Secreto, se llama y que desnuda el actuar de influyentes grupos informales que se encargan de hacernos seguir viviendo nuestra Edad Media, tal y como García Márquez solía reaccionar cuando se le reprochaba sobre la situación colombiana: –déjennos vivir en paz nuestra edad media–, replicaba Gabo.

A Bobbio le impactaron los hallazgos de los jueces italianos que investigaron el secuestro y posterior envenenamiento en prisión del llamado banquero de la mafia, Michele Sindona, que estuvo acompañado del allanamiento a diversas propiedades vinculadas con la Logia denominada Propaganda Due, (Propaganda Dos), liderada por Licio Gelli, un protofascista fanático de Mussolini y de los falangistas de Franco, todos estos, grupos de la extrema derecha.

Los acontecimientos llevaron a Bobbio al estudio de los poderes ocultos, acuñando luego la frase del Poder Invisible, que se refiere a la otra cara de los formalismos de una democracia de fachada, que resulta ser una falsa imagen de la telaraña de negocios y corruptelas que sostienen el mundo de las finanzas y el comercio, principalmente, dice el autor, cuando los países se resisten a un orden internacional con regulaciones y códigos de conducta uniformes para crecer.

Y pensar que todos estos entramados violentos e inmorales giran alrededor de esa mercancía ficticia, llamada Dinero, capaz de desdoblarse en Poder y en consumo conspicuo, que lleva a esa patología de la avaricia, que no solo destruye personas y familias, sino torna fallidos a los Estados, demandando la necesidad de verdaderas cruzadas éticas y de reformas a la justicia, principalmente la penal, tipificando nuevos delitos, acordes con la vertiginosa dinámica de las formas de fabricar dinero fácil en este mundo globalizado de hoy en día.

El desafío democrático en la Guatemala de hoy debe estar dirigido a la derrota del laberinto anti-Estado, que está inserta en la ideología de los militares duros y mafiosos en contubernio con nuestros paleoliberales, que ni siquiera aceptan una institucionalidad de la competencia.

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