Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La olla sigue abierta… y aún hay más

La oportunidad radica en la posibilidad de reformar el sistema.

 

— Richard Aitkenhead Castillo
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Los jueves de la CICIG son cada vez más explosivos. Las conferencias de prensa están cada vez más llenas y con más actores. El propio Presidente hizo presencia en esta última semana. El número de órdenes de captura fue extraordinariamente larga. El número de casos aumenta y en el ambiente se percibe que aún hay más, mucho más. Estamos todavía a inicios del tsunami.

Todo proceso de esta magnitud y alcance trae justicia e injusticias. Caen grandes delincuentes, otros marginales y algunos inocentes. Es difícil poder determinar la situación de cada uno de los presuntamente implicados. El peligro es caer en el linchamiento general o en la tentación de volver a cerrar la olla. Ni lo uno ni lo otro. La justicia es lenta y no se terminan los procesos hasta llegar a sentencias firmes, condenatorias o absolutorias. Lo importante es esperar los veredictos finales y evitar las sentencias anticipadas. Algunos recibirán su merecido castigo y serán condenados; los otros, los menos, deberán tener la satisfacción que la justicia pueda confirmar su inocencia y deberán recibir las disculpas públicas pertinentes. No hay otro camino.

Este proceso de fortalecimiento de la capacidad de investigación del MP y la CICIG, esta actitud vigorosa de los tribunales de justicia, esta indignación ciudadana y el amplio despliegue de los medios de comunicación deben poder encaminarse a fortalecer el Estado de Derecho y no a debilitarlo. Deben culminar en una profunda renovación de nuestros cuadros políticos y en un fortalecimiento de las instituciones públicas. Deben impulsar la reforma del Estado y, sin brindar poderes absolutos a nadie, deben orientarse hacia un Organismo Ejecutivo más fuerte e influyente; hacia un Organismo Legislativo mucho más transparente y orientado a legislar lo sustantivo, en lugar de ser un mercado de plazas fantasma y negocios turbios; y, hacia un Organismo Judicial más independiente, profesional y eficaz.

La oportunidad del entorno actual radica en la posibilidad de reformar el sistema, de oxigenar la política, de volver a entusiasmar a la juventud con lo público, de avanzar en la agenda del milenio, de rescatar el contenido de los Acuerdos de Paz, de combatir con energía la pobreza extrema y de crear mejores condiciones para el desarrollo económico y social. El peligro radica en lo contrario, en retroceder por tratar de satanizar todo lo realizado en estos últimos treinta años, en ser miopes o amnésicos sobre las lecciones aprendidas en materia económica, financiera y de servicios públicos en este período, en no valorar el valor de la democracia como sistema, en no respetar el orden jurídico y en buscar los atajos que tantos sinsabores han ocasionado a otros pueblos latinoamericanos y de los cuales Venezuela es el ejemplo más dramático. Es momento de actuar con sentido de nación y no con sentido de destrucción. Cuidemos el andar, no nos precipitemos en el juzgar y sigamos adelante con la reforma de nuestro sistema político. Este debe ser el camino.

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