Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

Proceso, confianza y unidad

“La nación es una grandiosa unidad espiritual en la que todos debemos participar” J.J.Arévalo

Fecha de publicación: 03-06-16
Por: Fernando González Davison

1. Nuestro Estado y su proceso han llegado a ser cuestionados como la estructura sobre las que se ha sostenido, que es la Constitución de 1985. Por eso hay que cambiar su articulado. Se aprobó con buenas intenciones por unos, y, otros, para defender el statu quo que venía de 1954. Lo cierto es que esa armadura legal se fue decantando con algunos cambios y por las actividades viciosas de la clase política que dirigió la larga transición democrática, sin dar frutos (salvo para sus bolsillos). Creó un sistema con una Constitución amaestrada por un sistema de poder que hizo del Estado un botín y nos llevó al caos. Por el orden, el soberano asumió su poder gravitacional y demanda cambiar ese sistema perverso y sus normativas, con la ética como guía de un nuevo orden. Un Estado donde la descentralización además anuló su función, con una burocracia impuesta por la clase política con ujieres por todos lados y no solo en el Congreso. La autoridad se dispersó y se alejó del soberano. El poder económico y paralelo escalaron mientras “su” Estado fue su una agencia de negocios. Urge repicar el diálogo, como lo hace la CICIG y el MP en el sector justicia, en otros sectores, para formar un Estado-nación que dé orden y nos una.

2. La lucha ideológica comunismo/anticomunismo es vieja, pero desató la guerra civil centroamericana y eso aún nos afecta. El Estado y el imperio mantuvieron su verdad y la insurgencia, la suya. En los noventa, los Acuerdos de Paz se suscribieron pero no surgió el Estado-nación que nos uniera, al seguir el sistema tradicional de componendas. Fue hasta el año pasado que surgió la exigencia del soberano, con apoyo de la comunidad internacional, de terminar con la corrupción y la impunidad secular de esa minoría que succionó a su favor la riqueza del pueblo. Por ello, apoya a la CICIG y al MP para que la justicia prevalezca y el Estado sirva a la mayoría, que aquella ya usufructuó las arcas públicas más allá de lo imaginable. Los magnates hicieron un país de pobres y enfermos, como dijo Edgar Balsells. Hay caciques en las municipalidades, ministerios, cámaras, oenegés, iglesias, que velan por su interés, sin visión de unidad para hacer un Estado-nación en democracia. El soberano quiere que eso termine y vuelva el centralismo con un Estado-nación fuerte y sólido.

3. Ahora que estamos juntos contra la impunidad y los privilegios, unidos tenemos tanto poder que el poder económico y militar para salvar a Guatemala de la corrupción, inseguridad y la polución general. Y en concreto A) Volver a centralizar la autoridad del Ejecutivo. B) Restaurar el derecho consuetudinario indígena por ancestral y legítimo y eliminar el antejuicio a todo funcionario, salvo al Presidente y su Vicepresidente. C) Respetar los derechos humanos acá, en Belice, México y EE. UU. con los nuestros y de otra nacionalidad. D) Anular el contrato de TCQ y otros, y que Pronacom deje de ser el eje del Plan para la Prosperidad por ser incompatible con la unidad nacional razones técnicas. E) Cesar los privilegios fiscales a iglesias, universidades… F) Avanzar en la ley de partidos, del Estado, de contratación, y que el delito de corrupción y delito de traición sean considerados por igual. G) Exigir a los magnates no más polución ni evasión fiscal y que paguen más impuestos como pide la CICIG y el soberano para atender la justicia, la salud, educación, seguridad. Y se reduzca la burocracia, en especial en el Congreso en 90 por ciento, y los diputados no pasen de cuarenta. ¡Enhorabuena Anabella Morfín en su nuevo cargo de Procuradora del Estado porque ayuda a la unidad!