Miércoles 21 DE Agosto DE 2019
Opinión

El gravoso costo de los alimentos

La canasta básica remontó su vuelo.

 

Fecha de publicación: 02-06-16
Por: Helmer Velásquez

Embebidos en los vaivenes –y sainetes– de la justicia y la política vernácula; poco hemos reparado en cómo de poquito en poquito, productores y comerciantes nos elevan el costo del alimento cotidiano: un 11 por ciento entre 2015 y 2016. Más de Q300 –según la cifra oficial– que ya aprietan el bolsillo de aquellos que sobreviven con el día a día. Los “güisquiles en enero eran de a quetzal, ahora están a cinco. Jimmy nos está fallando”. Es la voz de una ama de casa. Lo cierto es que entre empresarios que no pagan impuestos y los juramentos a la bandera del primer dignatario. El poder Ejecutivo no parece estar al tanto del asunto, ni muy interesado en intervenir en ello.

El Ministro de Economía, alfil de aquellos que piensan que el mercado lo resuelve todo y anhelan un Estado discreto, tiene otras prioridades. Así, se le ve muy preocupado: buscando la forma de implantar –de nuevo y sin mucha bulla– los salarios diferenciados. Su otra prioridad es ese –espinoso– asunto del arancel a la importación del pollo, cuestión que obviamente viola el tratado comercial con Estados Unidos, pero es tal el poder de los “polleros” guatemaltecos, que se ha visto obligado a desafiar a sus amigos del norte. Aun, en contra de letra y espíritu de tan “libre” tratado comercial. El otro asunto que ocupa el tiempo y la sapiencia del señor Ministro, es tratar de “adecuar” los dineros del Plan de la Prosperidad para promover las inversiones de la elite económica de este país; sin que se enojen los “primos del Norte” y de ribete que el pueblo agradezca. Como se verá, es una agenda cargada la del señor Ministro, como para que pierda el tiempo en eso del costo de la vida y otras bagatelas propias de regímenes “populistas” que gustan intervenir en la economía. Eso no va con él. Él está para promover inversión y plusvalía. Para los pobres. Está: El Ministerio de Desarrollo Social.

Así que organizaciones de consumidores, sindicatos, campesinos, pobladores, para sobrellevar el alto costo de la vida, vayan alistándose para trabajar dos horas más al día, y así poder ajustar para la “cena” familiar. La otra posibilidad es combatir la obesidad optando, por una dieta sana, evitando: grasas, granos, carnes, pollo, frutas y legumbres, practicando así una saludable dieta de monje tibetano y pasarla a pura agua. En tanto, el Ministro de Economía se ocupa de exonerar impuestos a emprendedores.