Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Cultivando Água Boa

“Donde hay agua, hay vida; donde no hay agua, no hay vida”.

 

— Juan Carlos Méndez
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Con esta frase quisiera comentar la coyuntura del tema del agua y la ley que se viene promoviendo desde hace algunos meses en nuestro país. La iniciativa no es nueva, se habla de una decena de iniciativas presentadas al Congreso de la República desde hace años y muchas de ellas reflejan más bien los intereses particulares de sus ponentes. Si el agua es tan esencial para nuestras vidas, lo menos que podemos hacer es velar por su cuidado, preservándola para las futuras generaciones.

Un buen marco regulatorio, establece claramente los objetivos de corto a largo plazo, los derechos y obligaciones de todos los actores; debe crear incentivos por el buen uso, cuidado y preservación y penalizar su agotamiento y contaminación; si esto tiene un costo, es algo que todos como guatemaltecos debemos pagar. Una buena ley es necesaria pero no es suficiente si no viene acompañada de buenas prácticas socioambientales, partiendo de la base que: si no hay desarrollo social, difícilmente habrá cuidado ambiental. Es acá donde hago referencia al título de esta columna, Cultivando Água Boa, en portugués, que traducido al español quiere decir “Cultivando Agua Buena”.

Se trata de un proyecto socioambiental desarrollado y promovido por Itaipú Binacional, la hidroeléctrica más grande del mundo ubicada en el Brasil. Cultivando Agua Buena surgió hace más de diez años como una iniciativa para cuidar y recuperar la calidad del agua y la cuenca del río Paraná, donde se ubica la hidroeléctrica. Sabiamente le llamaron “Cultivando Agua Buena” porque para tener agua buena, fuente de vida y felicidad, hay que cultivarla, como se cultiva el suelo. El proyecto fue reconocido el año pasado por Naciones Unidas como la mejor práctica en el cuidado del agua para la vida. Destacándose por ser un programa que utiliza el agua como columna vertebral, la cuenca hidrográfica como la unidad básica de gestión, con el objetivo de proteger los recursos naturales y erradicar la pobreza. Tiene un enfoque sistémico, integral, pero por sobre todo inclusivo; ya que participan todos los actores relevantes y así logra el encadenamiento institucional, engancha a la población y la sociedad civil, en la búsqueda de oportunidades de desarrollo sostenible. Los resultados son impresionantes y se ha convertido en un modelo de exportación por parte de Brasil.

Lo sorprendente es que este proyecto ya existe en Guatemala, e inició bajo el liderazgo de la ex viceministra de Desarrollo Sostenible Ivanova Ancheta y por medio de un acuerdo de cooperación entre el Gobierno de Brasil y Guatemala. El proyecto se está implementando con dos proyectos pilotos en Guatemala; uno en Santa Rosa y el otro en Alta Verapaz con resultados muy buenos. Necesitamos una buena ley de aguas, que promueva las mejores prácticas socioambientales a nivel internacional, es acá donde Cultivando Agua Buena se convierte en un digno y motivador y ejemplo a seguir.

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