Martes 16 DE Julio DE 2019
Opinión

Venezuela: el colapso final

Fecha de publicación: 21-05-16
Por: EDITORIAL

La crisis que hoy vive Venezuela es el colofón de una utopía destinada a fracasar desde su inicio. No será esta la primera aventura totalitaria que acabe en violación de los derechos humanos, corrupción, persecución política, frustración y sufrimiento del pueblo, tampoco será la última. A pesar del demostrado fracaso del Socialismo del Siglo XXI, todavía existen movimientos radicales de izquierda alrededor del mundo y en Guatemala que creen que el fracaso de este modelo se debe a la injerencia externa, la conspiración del capitalismo global, los errores en la administración del modelo o la insuficiente emancipación de los actores del cambio. Nada más equivocado, solo un sesgo ideológico radical o un afán desmesurado de poder podrían hacer que alguien creyera que tales cosas tienen validez alguna.

Lo que hoy sucede en Venezuela es producto del afán totalitario de una pequeña cúpula de pretender monopolizar toda la riqueza material, natural, intelectual y cultural de una sociedad a toda costa, cueste lo que cueste y se tenga que sacrificar lo que se tenga que sacrificar. La imposición de un férreo control sobre la política, la economía y la sociedad, la desnaturalización del sistema de pesos y contrapesos del sistema democrático y la sujeción del Poder Legislativo y Judicial y el Ejército a la voluntad de un pequeño grupo de autócratas es un ejemplo de esto. Las sucesivas reformas constitucionales dirigidas a vulnerar la separación de poderes y acrecentar los límites del Poder Ejecutivo, a facilitar la reelección presidencial sin límites y la creación de mecanismos participativos que otorgan a movimientos sociales alineados al modelo poderes revocatorios, abrogatorios y aprobatorios de leyes de todo nivel constituyeron el elemento esencial para consolidar el seudomodelo democrático al servicio de estos “dictadorzuelos”.

Es importante que mientras atestiguamos el derrumbe final del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela, estemos muy atentos en Guatemala que este tipo ideologías radicales irrespetuosas de cualquier derecho humano no aprovechen el creciente vacío de poder para avanzar sus posiciones. Sobre todo a las puertas de un proceso de reforma constitucional que sabemos en dónde inicia pero no dónde puede terminar.