Miércoles 26 DE Septiembre DE 2018
Opinión

¿Cuál es el miedo? (El comiso, VIII parte)

Independientemente de que se llegue o no al comiso, la intervención es obligada.

— Acisclo Valladares Molina
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La cancha de la intervención a la que me refiero y que debe recaer sobre la Terminal de Contenedores de Puerto Quetzal, se encuentra en el preciso ámbito de acción del Ministerio Público-CICIG ya que son estos –a través de las medidas de coerción previstas en el Código Penal– quienes deben asegurar la sujeción de las personas y de los bienes al proceso, siendo esta la razón de ser de medidas tales como la de la prisión preventiva que, entre otros fines, asegura la presencia del imputado en el proceso o la del embargo o intervención que asegura, entre otros, la preservación y sujeción de las cosas y si fuere el caso, en su momento, el debido cumplimiento de las penas que llegaren a imponerse, penas que, como el comiso (la pérdida de instrumentos y objetos del delito) es, para cierto tipo de personas, a lo único que temen y les duele –máxime cuando como para culminar el concurso de delitos perpetrado– tuvieron que realizar inversiones millonarias.

“Todito te lo consiento e, incluso, que pongas en prisión a mis directores y gerentes pero ¡Cuidadito allí! ¡Cuidadito con mis bienes…!”.

El tema de la intervención (El caso es que si se quiere llegar a un exitoso comiso se tiene que acudir, previamente ¡y desde ya! a una exitosa intervención) está básicamente en la cancha del Ministerio Público –CICIG y no en aquel de la Procuraduría General de la Nación– ya que no se trata de la medida precautoria civil que busca asegurar los resultados del juicio en cuanto a posibles daños y perjuicios, intervención que se limita –en lo que se refiere a empresas, que es el caso– a su embargo con tal carácter, ajustado al control de la caja –ingresos y egresos– pero intactos, los mandos de la empresa –sino que se trata de la intervención penal– medida de coerción –que puede arrasar (en el presente caso, debe arrasar) con dichos mandos y tomar el control total de todas las operaciones de la empresa.

La Procuraduría General de la Nación representa al Estado y, el Estado, podría ser –debe ser– un actor civil en este proceso penal –o en juicio independiente– para reclamar los daños y perjuicios que hayan podido inferírsele como consecuencia del concurso de delitos perpetrado pero esto es algo que nada tiene que ver con el comiso –pena, castigo– que como tal –no como una indemnización de daños y perjuicios– se decreta a favor del Estado en una sentencia penal, y tras el debido proceso.

Es obvio que la Procuraduría General de la Nación también podría pedir la intervención dentro del proceso penal, no como una medida de coerción para asegurar el posible pago de responsabilidades civiles, sino para asegurar el cumplimiento de la pena accesoria de comiso, pena que hace del Estado el propietario de instrumentos y objetos del delito, concurso ideal, en este caso que empezó con el cohecho y que culmina con la defraudación del Estado.

Sin embargo –reitero– y más propio de la Procuraduría General de la Nación, asesora y consultora que es de todos los órganos del Estado (Ministerio Público-CICIG incluidos) –en este específico momento del proceso penal lo que le corresponde es asesorarles sobre el camino a seguir para que quede asegurado el cumplimiento de la posible pena de comiso.

Sin intervención, todas las inversiones realizadas podrían haberse deteriorado para el final de proceso y que el comiso pudiera convertirse en la adjudicación de una basura. 

Ningún temor deben tener quienes teman por la no operación de la nueva terminal de contenedores puesto que esta puede –y debe– operar y –es más– a la mayor brevedad posible, pero ¡ojo! debidamente intervenida. 

Tenemos todos los instrumentos necesarios para hacer del Estado de Guatemala un Estado exitoso.

Precisamos de instituciones fuertes y de instituciones que cumplan con sus fines: todo el alboroto mediático –sin comiso– se quedaría simplemente en eso, alboroto mediático y para que ese comiso pudiera ser efectivo, si dictado en sentencia (Para ese momento se podría encontrar todo ya deteriorado, amén de que se permitiría el beneficio de los efectos del delito) la intervención es necesaria.

Intervención, comiso: Las instituciones están… ¿Cuál, entonces, el miedo?

Por lo demás ¿Qué es lo que nos pasa? ¡Cuidado! “Desunidos los de adentro, los devoran los de afuera…”.

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