Martes 21 DE Mayo DE 2019
Opinión

Cómo evitar que aumenten las desigualdades

Este modelo genera mayor pobreza y concentración de capitales.

Fecha de publicación: 21-05-16
— Rosalinda Hernández Alarcón

En este año seguramente habrá debates sobre los Acuerdos de Paz ya que su suscripción cumple las dos décadas. Estas reflexiones se darán en un contexto en el que variadas expresiones organizadas y movimientos sociales impugnan el modelo extractivista, defienden derechos colectivos como el agua y los territorios, rechazan la corrupción, exigen servicios públicos, apoyan iniciativas de ley y procesos de justicia transicional (por crímenes cometidos durante la guerra). Tales propuestas podrían conformar una agenda nacional, pero a diferencia de hace 20 años, ahora se escuchan mayores cuestionamientos al sistema y se habla de la necesidad de refundar el Estado de Guatemala.

Los incumplimientos de tales acuerdos, reconocidos como compromisos de Estado, fueron muchos, entre ellos, no se aumentaron los ingresos fiscales por parte de quienes más tienen; no se ha aprobado una legislación que impulse un desarrollo rural que favorezca a las poblaciones empobrecidas, no se distribuyó la tierra ni se reguló la posesión comunal (prevalecieron las reglas del mercado finquero); no se concretaron programas nacionales de salud integral ni un sistema educativo que respondiera a la diversidad lingüística y cultural del país; tampoco se han abierto espacios en los medios de comunicación para divulgar las expresiones culturales indígenas ni se cumplió con los términos del resarcimiento pactado para las víctimas de la guerra.

En especial hay que mencionar algunos compromisos que corresponden a la situación de las mujeres: no se aprobaron medidas para facilitar su acceso a cargos de elección popular y representación paritaria en todas las estructuras de gestión pública, sigue pendiente la regulación del trabajo doméstico de casa particular y el reconocimiento de las trabajadoras agrícolas con plenos derechos, tampoco se ejecuta la Política Nacional de Promoción y Desarrollo de las Guatemaltecas ni el Plan de Equidad de Oportunidades. Con el agravante que la institucionalidad se ha debilitado en lugar de fortalecer la Seprem, Demi y Conaprevi.

Es evidente el incumplimiento de deberes de los tres organismos del Estado que funcionaron los últimos 20 años en Guatemala. Las autoridades de alto nivel se pusieron al servicio de los sectores económicos poderosos que siempre rechazaron los Acuerdos de Paz, aunque los mismos no atentaban contra el modelo capitalista ni erradicaban de raíz las opresiones que viven los pueblos indígenas, las mujeres, la juventud y la niñez. Todos los compromisos descartaban cambios estructurales, su perspectiva buscaba garantizar los derechos políticos, socioeconómicos y culturales reconocidos constitucionalmente. Sin duda, la institucionalidad pública descartó responder a las demandas sociales.

Los análisis colectivos que se desprendan de la revisión de los Acuerdos de Paz probablemente fundamenten con mayor claridad la necesidad de buscar cambios más profundos, ya que el modelo prevaleciente estimula el acaparamiento de tierras y agua, la destrucción de la naturaleza, la corrupción y el crimen organizado, las migraciones forzadas, el desempleo o empleo informal, las relaciones violentas, el aumento de la pobreza (hoy 76 de cada cien personas están empobrecidas)…