Viernes 15 DE Noviembre DE 2019
Opinión

El destierro de Serrano

Tras un cuarto de siglo el destierro pesa.

Fecha de publicación: 19-05-16
Por: Méndez Vides

¿Por qué querrá volver a Guatemala el expresidente golpista Jorge Serrano? Aquí existe orden de captura en su contra y la promesa de cárcel, mientras en Panamá, el país más desarrollado de la región, es un asilado político con privilegios, viviendo del producto de lo que acumuló durante su fugaz gobierno.

La ciudad de Panamá luce hoy mejor que nunca, con los rascacielos de Paitilla pinchando las nubes, hoteles de lujo en la Avenida Balboa, una autopista extraordinaria sobre el mar, tienen transporte subterráneo y el paisaje de los barcos surcando el horizonte. Con la ventaja de un casco histórico en proceso de restauración para el disfrute turístico. Hace algunos años era un barrio peligroso alrededor del faro, por donde recuerdo que yo caminaba en busca de lo exótico, desplazándome entre gente desocupada, desafortunados que vivían apiñados en pisos a punto de derrumbarse. Pero en los últimos años el paisaje cambió radicalmente. Ahora es una delicia. Un espacio renovado y prodigioso, donde la inversión hizo magia, la gente pulula celebrando, se cena langosta y bebe vino de primera en restaurantes con música en vivo, al lado de iluminados monumentos de la época de la Colonia española. El clima caliente tiene su gracia, y la inseguridad no se conoce como acá. Se puede caminar de noche y entrar a un café abierto las 24 horas sin sentir pánico. Hay buenas librerías y empleo, entiendo que cada cierto tiempo nacionalizan a los extranjeros que llegan atraídos por la oportunidad.

Pero a Serrano ya no le basta dicho idilio, porque tras un cuarto de siglo el destierro pesa, y piensa que ahora se le podría perdonar por haber restringido las garantías, disuelto el Congreso (y piensa que la gente le dará la razón), así como destituyó a los magistrados del Organismo Judicial y de la Corte de Constitucionalidad, y seguro pensará que hoy está sucediendo lo que él intentó hacer. Su pretensión es escapar del lujo caluroso en Panamá hacia la frescura del regazo de la patria. Quiere volver de la mano de las fuerzas imperiales que se han decidido a imponer autoridad donde nadie obedecía, donde se habla mucho de derechos pero nadie asume la
responsabilidad.

Su patético deseo es ingenuo, porque aquí lo que se está repitiendo es la promesa del destierro para otros muchos, porque ya lo anunció la Procuradora General de la Nación al dimitir para exiliarse por temor a las amenazas. Serrano implora por volver a su patria, quiere el perdón, porque no hay castigo peor para el hombre que tal imposibilidad. ¿No será eso lo que habría que hacer con los corruptos? Expropiarlos y tenderles el puente de plata, imposibilitándoles el retorno. Nos evitaríamos el costo de mantenerlos en las cárceles, y ellos sufrirían el dolor de Serrano. Los griegos contemplaban esa modalidad, y, sin embargo, Sócrates prefirió la muerte.