Domingo 10 DE Diciembre DE 2017
Opinión

Imparable fuga de talentos

— EDITORIAL
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Uno de los problemas más graves que enfrentan los países de América Latina es la creciente fuga de talentos (o de cerebros), es decir la emigración hacia el extranjero de intelectuales, científicos, profesionales y técnicos altamente capacitados.

Las causas de esta fuga de talentos son diversas, entre ellas se cuentan las siguientes: A) Falta de oportunidades de desarrollo personal en sus países; B) Falta de inversión en investigación y desarrollo tecnológico; C) Un ambiente de inseguridad en las sociedades latinoamericanas; D) Pobres niveles de inversión y de expansión económica; E) Falta de programas de educación continua o de posgrado que garanticen el acceso a nuevas tecnologías y una mayor información relevante; y F) Mejores opciones de retribución económica en el extranjero, que, sin duda, ejercen una atracción magnética.

Guatemala es uno de los países latinoamericanos que está sufriendo, en mayor medida, la fuga de talentos, que se traduce en una pérdida de capital humano estratégico y, por consiguiente, en una pérdida de competitividad. Cada día más jóvenes capacitados se deciden por buscar oportunidades de trabajo en el extranjero, no solo debido a insatisfacciones personales, sino también porque no encuentran empleos acordes con sus cualidades distintivas.

Realmente, resulta frustrante que los egresados universitarios, por ejemplo, no encuentren empleo o se conformen con ser subempleados, ya no digamos aquellos que han ido al extranjero a tomar especializaciones o posgrados que retornan al país con las manos vacías.

Pero lo más grave es el estado de ánimo de los jóvenes en nuestro país. Una inmensa mayoría de ellos está inconforme con el país en que habitan. Muchos opinan, con absoluta franqueza, que si tuvieran la oportunidad de emigrar al extranjero lo harían sin parpadear.

Han perdido la fe y la esperanza en un futuro promisorio. Ven con desencanto cómo cada grupo político que se turna en el ejercicio del poder público no trabaja con lealtad para con el país, sino que se limita a resolver los problemas económicos de sus correligionarios, allegados, amigos y familiares. Son leales con sus grupúsculos más no con los sagrados intereses de la patria.

Por supuesto, la pobreza aumenta en lugar de reducirse, el PIB no aumenta en la misma proporción en que se incrementa la población, la violencia se ha apoderado de las calles y la inversión se mantiene rezagada.

En síntesis, la fuga de talentos es una verdadera tragedia nacional y lo peor de todo es que no se está haciendo nada para contrarrestarla.