Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El desgaste del poder omnímodo

Las elites están en jabón.

— Helmer Velásquez
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De un tiempo para acá, el desgaste de las elites políticas, económicas y militares, ha corrido de forma acelerada; las primeras expresiones vieron la luz con el encausamiento de la vieja elite militar; aquella responsable de las matanzas contra el pueblo de Guatemala, los “masacre” como dicen los jóvenes, un proceso –de treinta años– que tiene en el bote a otrora poderosos/criminales milicos. Otro hecho importante fue bajar del poder e iniciar un proceso de depuración: bote incluido, de la “clase política”, vaya clase de personajes, que la integran. Más duros de roer –desde siempre– pero cuya inmunidad de hecho e impunidad de derecho, está ahora socavada, son los “emprendedores”: La súper cúpula, diría Paco Reyes con anhelo y nostalgia.

El asunto es que, con chafas y políticos en el bote los de La Cañada, han pasado a primera línea del escrutinio público y la justicia. Es ahora prístinamente claro, que el empresariado agrario depreda ambiente y personas. Desde la usurpación de tierras, hecho ilegítimo históricamente documentado, al sol de hoy, nadie duda que –con la misma impunidad– se han apropiado de las aguas y causan grave daño social. Su legitimidad social y abolengo impertérrito, no es tal, aquello de: mejores familias, no les aplica más, aunque solo se diga en voz baja, ya se dice. Por su parte los industriales, “siempre tan bondadosos” con las causas nobles; están ahora sin ropas y en pública exposición: ellos crean empresas de papel para evadir pago de impuestos. Por fin se les arrugó la corbata de seda, que no caigan al bote es otra cosa, pero la sanción social, que antes hábilmente habían hecho creer que era cosa de comunistas. Es ahora, una verdad irrefutable. A las cámaras no les quedó más que aceptar y a modo de pataleo –tipo Kiko– “exigir” se cumpla el debido proceso.

A los delitos empresariales, se suma lo obvio: la responsabilidad social empresarial no resuelve. Solamente en el Polochic la pobreza paso de 55 a 85 por ciento en diez años. En estas circunstancias su llamado a dejar hacer y dejar pasar, en relación a la concesión de Puerto Quetzal, pese al ilícito que medió en la misma, fue rechazado por amplios sectores. Ahora vienen con el chiste de que las mineras: para el caso la que opera ilegalmente en La Puya, debe continuar operaciones. Contrario se daña la inversión extranjera. Esta “demanda” solo ocasionó risa ridícula. El reto social es apoyar la correcta institucionalidad judicial y democrática.

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