Sábado 20 DE Abril DE 2019
Opinión

Todo por el agua

Seguimos todos la invocación que hizo Calixta Gabriel del Corazón del Cielo y el Corazón de la Tierra.

 

— José Barnoya

Sucedió hace ocho años. Junto con la invitación para participar como jurado en el Tribunal Latinoamericano del Agua, venía la explicación de su director Javier Bogantes: “El Tribunal Latinoamericano del Agua es una instancia internacional, autónoma e independiente, de justicia ambiental, creada con el fin de contribuir a la solución de los conflictos relacionados con los sistemas hídricos de América Latina”. El TLA se originó en el Tribunal de Róterdam que en 1983 condenó los daños por contaminación del Rin; en Ámsterdam censuró la contaminación del agua en Asia, África, Oceanía y Latinoamérica; y en 1993, la contaminación del territorio brasileño. El TLA es un organismo de naturaleza ética comprometido con la preservación del agua para garantizar su consumo como un derecho humano.

Al aceptar entusiasmado la invitación, enrumbé hacia La Antigua en busca del volcán de Agua. Bajo la pérgola del Hotel Real Plaza, encontré al jurado completo: Katherine Wesselin, Philipe Texier, David Barquín, Alexandre Camanho, Bolívar López, Nicolás Pelicó, Alejandro Swaby y Ángel Grañas. Después de abrazar al presidente del Jurado, el egregio Augusto Willemsem, seguimos todos la invocación que hizo Calixta Gabriel del Corazón del Cielo y el Corazón de la Tierra, mirando alternativamente hacia los cuatro puntos cardinales, iluminados por velas de color verde, amarillo, rojo y blanco; solo la vela negra no quiso encenderse pues la tierra había amanecido triste.

Con el salón a reventar por la presencia de once alcaldes del altiplano con sus varas legítimas, kunas de Panamá, náhuatl, huicholes, mayas-mam y sipakapense, se inició formalmente la audiencia pública.

Amaneció el lunes 8, día del Águila, con la presentación ante el Jurado y a salón lleno de tres casos: el primero referente a la Afectación de la Laguna de Chichoj en San Cristóbal Verapaz, cuya superficie se ha visto reducida a una tercera parte en un lapso de 25 años; laguna receptora de fuentes de contaminación domésticas, industriales, agropecuarias, tales como mataderos, beneficios de café, ingenios y aguas industriales de tenerías y químicos. Además de que la región presenta altos niveles de pobreza, los ríos Chijuljá y Paná son receptores del 55 por ciento de las aguas negras de los barrios San Cristóbal y Esquipulas. La descontrolada contaminación ha desencadenado crecimiento desmedido de algas, tul y ninfa dañinos para el lago.

Al terminar la presentación por la Asociación para el Desarrollo Integral Verapaz, tomó la palabra el Alcalde Municipal de San Cristóbal Verapaz, para argumentar en contra, por lo que el Jurado en pleno llamó a una junta conciliatoria entre las partes. Anochecía, cuando la Asociación y la Alcaldía, llegaban a un acuerdo conciliatorio para llegar a la resolución conjunta de los problemas y así rescatar a la otrora bella y saludable laguna de Chichoj. A saber qué sucedió después.

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