Miércoles 19 DE Junio DE 2019
Opinión

Twittercracia

No deseo que se me malinterprete, pues al igual que todos, soy uno más que utiliza las redes para acceder a la información.

Fecha de publicación: 04-05-16
Por: Italo AntoniotTi

Las redes sociales se han convertido en el medio donde todos se expresan, Google, Twitter, Instagram y otras plataformas que son flor de un día; han provocado un océano de información donde el mundo se entera de todo y sabe de nada. Esto fue advertido por Umberto Eco, que en una de sus última sentencias habría dicho que “las redes sociales daban voz a una legión de idiotas”. Esta sentencia hasta cierto punto chocante, no deja de contar con una buena cuota de razón sobre lo que ahora sucede. Los que creen en la teoría de la conspiración, afirman que un plan minuciosamente diseñado por aquellos que mueven los hilos del mundo, tiene como objetivo mantener desinformados a los habitantes del orbe, a través de una saturación que no permite separar la paja del trío.

En cierto sentido, vemos que dichas conclusiones no están privadas de raciocinio; pues ahora los twitteros se han convertido en gurús de millones de personas con simples mensajes que no sobrepasan los 140 caracteres.

Mesías del séptimo arte, expertos del libelo electrónico respaldado en el rumor y chisme, todólogos que superan a los expertos en béisbol de la esquina en cualquier nación caribeña, anónimos que jamás soñaron en despuntar en el arte de la nada, políticos oportunistas que buscan congraciarse con la generación Z –que es un grey rendida ante un nihilismo que solo inciensa al arte del instante–; inundan las redes y se confunden con aquellos que quizá buscan incidir con sustancia, utilizando las herramientas que en el nuevo milenio han alcanzado a la televisión y la radio.

El movimiento de las protestas ciudadanas que recientemente cumplió un año, flotan en un peligroso vacío y la carencia de rostros visibles –antes visto como una virtud–, corre el riesgo de transformarse en un bello capítulo del anecdotario en la historia de nuestro país; debido precisamente a la carencia de representantes que pudiesen convertir la famosa “Plazocracia” en cambios concretos.

No obstante, las cosas en el mundo no son tan diferentes, los WikiLeaks, los Papeles de Panamá y las revelaciones de Snowden; se vuelven una ballena a digerir en el almuerzo para el ciudadano común y se disuelven en el marasmo de los datos cotidianos. Los temas encapsulados, la literatura, noticias, casos, situaciones y tantas circunstancias diarias; nos hacen acceder a la información por flashes, sin profundización y conocimiento de las variables. El torrente informativo nos ha mutado en leviatanes enterados de todo lo que sucede, sin saber realmente lo que ocurre.

No deseo que se me malinterprete, pues al igual que todos, soy uno más que utiliza las redes para acceder a la información; su ventaja es que el acontecer se conoce en tiempo real. Empero, es innegable que puede ser una amenaza el hecho que prevalezca la opinión formada en este contexto; ya que puede falsearse la verdad y sin percatarnos la historia podría trastocarse. Una tiranía de la mayoría llegaría a moldear el pensamiento de las futuras generaciones, algo que Eco advirtió en sus sentencias al respecto.

Un botón muy simple, es que a muchos políticos les hemos escuchado evocar al Quijote refiriéndose a sus enemigos con el socorrido: “Ladran Sancho, es porque marchamos”; finalmente alguien cayó en la cuenta y fue la misma red que se encargó de enmendar un error que prevaleció durante años y se popularizó a causa de la misma. En fin, “Cosas veredes Sancho amigo” –por cierto otra frase que tampoco es del Quijote y pudo originarse en el “Cantar del mío Cid”–.