Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La mejor certeza jurídica

Lo que es nulo, nulo es, y, si delito, debe ser perseguido y castigado.

— Acisclo Valladares Molina
Más noticias que te pueden interesar

Quise cerrar el artículo del martes anterior, artículo que me permití titular “Un gran momento para el fisco” –prueba de fuego como lo es la recuperación de los impuestos omitidos y el cobro de sus correspondientes intereses, sus multas y sus costas– miles de millones, supuestamente –y acorde a la multimillonaria omisión– el cobro de los intereses generados, las multas que se impongan y las costas que se causen –prueba de fuego a tal extremo de que–, si no se llegara a ver el pisto, muchas serían las dudas que quedarían sembradas –incluso– sobre la persecución penal que se realiza.

¿Evasión de miles de millones de impuestos a los cuales nunca llegará a vérseles la cara?

Quise cerrar aquel artículo, decía, con una afirmación del Derecho Civil por excelencia y que me sirve para abrir, de igual forma, para abrir el presente: “lo que es nulo, nulo es”, afirmación aplicable al caso de Puerto Quetzal. Nada tiene que ver que se necesite el puerto de contenedores y que se necesite que opere cuanto antes para beneficio de nuestra vida económica con que se quede su explotación en las precisas manos que la tienen, manos estas que tan sólo tendrían el derecho de conservarla –la ley es la ley– si no fuere cierto lo imputado.

¿Certeza jurídica? Claro está que, sin certeza jurídica jamás llegará a darse entre nosotros la inversión que precisamos y que si se atenta en contra de esa certeza se atentaría, en consecuencia, en contra de todo posible desarrollo pero, precisamente hablando de certeza jurídica, quiero compartir con Ustedes la mejor de las certezas
–certeza y que–, lejos de ahuyentar inversiones, será el mejor imán para atraerlas: En Guatemala ¡Ojalá pueda decirse! se goza de la mejor de las certezas: Ninguna ilegalidad es tolerada. 

¿Podríamos llegar a tener, acaso, toda una terminal de contenedores completamente gratis? ¿Podría ser tal la amplitud del comiso, como una necesaria consecuencia del delito?

La nulidad no puede ser declarada –por sí y ante sí– por una de las partes (¡Imagínese usted qué certeza jurídica aquella!) e incurren en ignorancia crasa quienes pretenden que el Presidente de la República declare nulo el contrato celebrado, declaración que tan solo pueden hacer los jueces y tras seguirse todos y cada uno de los pasos del debido proceso. 

No se tratan los juicios de nulidad de soplar y hacer botellas ni se ganan en los medios de comunicación social sino en los tribunales de justicia.

¿Es nulo el negocio celebrado? Pues bien, si está afectado de nulidad es a la Procuraduría General de la Nación, representante que es del Estado –su único representante– a quien le corresponde interponerla y es a los tribunales de justicia a quienes les corresponde declararla.

Pueden ser pedidas y decretadas de inmediato –incluso antes de interponer la demanda– todo tipo de medidas precautorias: el embargo con carácter de intervención, la más adecuada.

Quienes hayan adquirido acciones de la entidad que es la titular del derecho adquirido –el derecho real de usufructo– quedarán, sin más, a su misma suerte, como todo accionista, sin que sea necesaria acción alguna contra estos.

Emplazados como terceros –terceros que– una vez emplazados –tendrán que estar al resultado del juicio– tendrán que ser las entidades financieras, entidades que deberán sufrir –se lo merecen– las mismas consecuencias.

Existe mucha tela que cortar en este tema y es de suma importancia hacer las cosas bien so pena de que, en caso contrario –a la vuelta de la esquina– nos podamos encontrar ¡Qué sabias son las sentencias populares! con la criada respondona: ¿Evaluada ya “la autonomía de la cláusula arbitral” –ficción, sin duda–, pero respaldada por doctrina internacional y el sentido común?

Si bien me referí al comiso, tangencialmente –sanción penal impuesta en sentencia y que hace perder la propiedad de los instrumentos y de los efectos del delito (mejorada la institución, incluso sin necesidad de un ilícito penal declarado, en la Ley de Extinción de Dominio) lo medular de este artículo y del anterior lo constituye lo civil: El pisto que, finalmente, es lo que duele.

Etiquetas: