Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La OCDE y la lucha contra la corrupción

La organización de mayor prestigio internacional por su reconocida capacidad y experiencia en ofrecer a los países desarrollados miembros como a los países no miembros en desarrollo.

— luis fernando andrade falla
Más noticias que te pueden interesar

Los representantes del Ministerio Público, de la Procuraduría General de la Nación, de la Contraloría General de Cuentas, del Procurador de los Derechos Humanos y de Acción Ciudadana, conscientes de su papel en las circunstancias históricas del año pasado y de los desafíos propios y de cooperación interinstitucional ante las revelaciones impactantes de las extendidas, profundas y poderosas redes de corrupción en Guatemala con vinculaciones internacionales, conformaron oportunamente el 22 de octubre pasado la Alianza Nacional por la Transparencia.

Acordaron, “promover, facilitar y apoyar la cooperación interinstitucional en la prevención y lucha contra la corrupción en el manejo de los fondos públicos”. Y resaltaron la necesidad de, “fortalecer los mecanismos existentes para prevenir, detectar, sancionar y erradicar la corrupción, así como implementar nuevos mecanismos”.

La mesa de trabajo de la Alianza Nacional por la Transparencia presidida por la Vicepresidencia de la República, que se ha reunido periódicamente en función de ir avanzando en el cumplimiento de los objetivos trazados, anunció el 16 de febrero pasado, sin mayor trascendencia pública, que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, los apoyaría en sus esfuerzos en la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento institucional.

La OCDE es quizá la organización de mayor prestigio internacional por su reconocida capacidad y experiencia en ofrecer a los países desarrollados miembros como a los países no miembros en desarrollo como es el caso de Guatemala, espacios de discusión en los que se comparten con los gobiernos las mejores prácticas en políticas públicas de diversa índole dentro de las cuales están las relacionadas a la gobernanza pública, que han probado, contribuyen a mejorar el bienestar económico y social de las sociedades alrededor del mundo.

La OCDE también propicia foros de discusión especializados sobre la base de intercambios de experiencias en los que participan los sectores empresarial, laboral y de la sociedad civil.

Por ello me parece oportuno destacar de forma positiva la iniciativa de acercamiento de la Alianza Nacional por la Transparencia con la OCDE en asuntos que son cruciales para el país como es la lucha contra la corrupción, la transparencia pública y la rendición de cuentas que responden a un clamor ciudadano plural de carácter histórico.

El Gobierno de la República tiene un espacio de oportunidad para cambiar la forma tradicional de hacer política apoyándose en la experiencia y en las capacidades como las de la OCDE como están haciendo en Chile, en México, en Colombia, en Costa Rica, en Perú, en Brasil entre otros países de América Latina

Hay que recordar que la ciudadanía en el contexto de la lucha contra la corrupción ha demostrado que puede indignarse, movilizarse e incidir en la política nacional, sin tener padrinos ni patrocinadores nacionales o extranjeros. Si bien en las circunstancias actuales se observa con complacencia que continúan revelándose investigaciones sólidas de corrupción cuyos casos se ventilan públicamente así como la prórroga de la CICIG por dos años más presentada por el propio Presidente de la República con toda la solemnidad y el compromiso del caso ante las Naciones Unidas, la ciudadanía mantiene una gran expectativa del gobierno de turno.

Es deseable que no se escatime esfuerzo alguno que apunte al fortalecimiento de la institucionalidad del Estado de Guatemala.

Etiquetas: