Miércoles 23 DE Octubre DE 2019
Opinión

Terremoto en Ecuador

Fecha de publicación: 21-04-16
Por: EDITORIAL

El pasado sábado, Ecuador fue sacudido por un terremoto, con magnitud 7.8 en la escala de Richter. Según las primeras informaciones, el sismo dejó cientos de muertos y miles de heridos, damnificados, derrumbes, cortes de energía, interrupción de las comunicaciones y destrucción en general. Sin embargo, gracias a la importante gestión de riesgo en ese país sudamericano, los efectos devastadores del sismo no tuvieron el impacto que hubieran tenido en otros países con absoluta ausencia de políticas de gestión de riesgo, como Guatemala, por ejemplo.

El epicentro del movimiento telúrico se situó en el cantón Pedernales de la provincia de Manabí. En la historia sísmica de Ecuador este terremoto se registra como uno de los más intensos. A la fecha, el número de réplicas se acerca a 500, una de ellas ocurrida ayer con magnitud de 6 en la escala de Richter.

Los guatemaltecos hemos sufrido en carne propia los efectos de estas devastaciones naturales. El terremoto del 4 de febrero de 1976, que redujo a ruinas las zonas afectadas y causó la muerte a más de 20 mil personas, está grabado en nuestra memoria, así como la enorme destrucción y mortandad que dejaron el huracán Mitch y las tormentas Stan y Agatha.

Nadie puede sentirse ajeno o inmune a las catástrofes naturales. Todos somos ciudadanos del mundo, al fin de cuentas, y tarde o temprano tenemos que enfrentar las fuerzas de la naturaleza (terremotos, maremotos, tornados, erupciones volcánicas, tsunamis, inundaciones, etcétera).

Afortunadamente, como ya advertimos, Ecuador se ha preparado para este tipo de terroríficos fenómenos naturales. Sus regulaciones antisísmicas son muy exigentes, por lo que las construcciones deben cumplir con requisitos estrictos.

Así como en el pasado el pueblo ecuatoriano se ha solidarizado con el pueblo guatemalteco en los momentos de pena, desesperación y angustia, después de haber sufrido los efectos destructivos y mortíferos de la naturaleza, hoy los guatemaltecos nos solidarizamos con ese fraterno pueblo ecuatoriano, especialmente con las víctimas directas de esta tragedia, y lo exhortamos a que, con fe y esperanza en Dios, se sobreponga al infortunio, a la desgracia y al dolor.

Exhortamos a la comunidad internacional a volcarse en ayuda y apoyo para los damnificados en la hermana República de Ecuador.

Asimismo, elevamos nuestras oraciones al Creador por las víctimas, así como por los que están sufriendo, para que les dé fortaleza espiritual y les ayude a encontrar la resignación y a recuperar el optimismo y la esperanza.