Miércoles 22 DE Mayo DE 2019
Opinión

Mano de obra barata

Escapar del día de prueba en la patria.

 

Fecha de publicación: 21-04-16
— Méndez Vides

Entre broma y broma, con gran dosis de ingenuidad e inexperiencia, nuestro mandatario Jimmy Morales evidenció la lamentable condición nacional, porque somos “mano de obra barata” y no nos gusta admitirlo. La apreciación hirió el orgullo nacional porque no aplica a todos, porque hay unos cuantos que a punta de “comisiones” corruptas poseen casas a diestra y siniestra, helicópteros, yates, y pueden pagarse gustos exquisitos; amén de las excepciones calificadas que reinan como tuertos en país de ciegos o de quienes supieron no despedazar la fortuna de sus antepasados; pero en lo que se refiere a la inmensa mayoría de chapines, sin preparación académica, estudios ni conocimiento de geometría, ciencia y artes, la vida se reduce a ofrecer un servicio manual no especializado, con “salario diferenciado” que determina quien más lo necesite y aguante.

Existen comercios donde ofrecen un día de prueba a mujeres humildes que se esmeran en limpiar la tienda, maquinaria o bodegas, felices porque al fin encontraron la oportunidad de su vida, entusiasmadas como escobas nuevas, que apenas detienen su labor unos minutos para comprar el almuerzo en la carreta de la esquina, y por la noche se despiden ilusionadas, y regresan al hogar en la orilla del precipicio esperando la llamada de confirmación para el empleo, calculando lo rápido que se recuperarán con el salario mínimo de la inversión en documentos que les fueron exigidos para completar el expediente de su solicitud, como fotocopias y pago a tramitadores que hacen cola toda la noche para obtener la tarjeta de salud, y el costo en transporte y tiempo de los antecedentes penales, pero pasa el tiempo y no sucede nada. Hay algunos que hasta cobran un dinero por verificar la veracidad de los documentos que presentaron. La mujer llama y llama inquiriendo pero no le responden, y si insiste mucho la desilusionan porque el puesto ya fue otorgado. Pero no es así, porque al día siguiente llega otra aspirante a realizar la misma labor, y otra más. El comerciante se cree lo máximo, porque bajó los costos de operación, incrementó el rendimiento, se benefició de la lista de cientos de interesados que se prestan al día de prueba, y no hay autoridad que los detenga y castigue. Guatemaltecos se aprovechan de la necesidad de otros guatemaltecos.

Para muchos, aprovecharse de los demás es normal, así como asaltan en los buses mareros tatuados, y piden de buena manera la ayuda de cinco quetzales por cabeza, y cuidado el que no cumpla porque le hablan mirándole a los ojos y le preguntan ¿o preferís que te asalte y te lo quite todo?

Los ilegales nuestros se van a trabajar a los Estados Unidos sabiendo que serán perseguidos y explotados, porque en el primer mundo también hay quienes se aprovechan de la diligente mano barata de obra nacional, por ilegal. Pero para ellos es mejor vivir bajo riesgo, porque ya no se emigra buscando satisfacer el sueño americano sino para escapar del día de prueba en la patria.