Martes 25 DE Junio DE 2019
Opinión

Políticas Públicas y Seguridad Alimentaria (II parte)

Toda la sociedad debemos contribuir en la mitigación de la hambruna y demás flagelos nutricionales de la niñez guatemalteca.

Fecha de publicación: 16-04-16
Por: Werner R. González

El Comisionado Presidencial para la Reducción de la Desnutrición Crónica lleva razón cuando indica que es la sociedad en su conjunto quienes debemos contribuir en la mitigación de la hambruna y demás flagelos nutricionales de la niñez guatemalteca. La Facultad de Agronomía –Fausac– coloca un importante grano de arena en busca de este objetivo al declarar inaugurado el Diplomado sobre Políticas Públicas y Seguridad Alimentaria, en su sesión inaugural de este fin de semana y dirigido a personal técnico profesional, de diferentes ámbitos, pero relacionados con los objetivos sociales del país. Así: Sesan, Minfin, Mineduc, Mides, Maga/Visan, Marn, Anam, la academia y ONG (’s). Felicitaciones.

Del mismo modo, en Guatemala se encuentra el doctor (Ph. D.) en Biotecnología Agrícola, Juan José Silva Pupo, quien por intermedio de un proyecto con la Unesco hace transferencia de conocimiento con profesionales del agro guatemalteco. El pasado lunes 11 de abril, sirvió una magnífica conferencia en el Centro Universitario de Noroccidente –Cunoroc– con auspicio de la Usac y el Colegio de Ingenieros Agrónomos sede Quetzaltenango. Se tiene previsto para un segundo momento, previa autorización, que el doctor Silva Pupo tenga un encuentro con las autoridades y profesionales del Ministerio de Desarrollo Social –Mides–.

La idea es, tal como un alto funcionario, en el programa Guatevisión con Ricardo García Santander el domingo 3 de abril, indicó: “que vengan ingenieros a darnos ideas”. Acá está la opción internacional con el doctor Silva Pupo. Su contacto en Guatemala, el ingeniero César Mazariegos Uviger/Fausac.

Tocante al tema y tal como en la primera entrega (I parte) se enfatizó: la seguridad alimentaria es un concepto más amplio que implica: a. Estabilidad monetaria (el Banco de Guatemala, con sus más y con sus menos, ha hecho la tarea de mantener a raya la inflación en menos de dos dígitos y el INE ha acompañado bien el proceso), b. Que el Gobierno recupere prontamente el Brazo Social del Estado (se requiere una decisión firme, y no es difícil, retomar el verdadero espíritu del Sistema de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural que se ha venido desnaturalizando a fuerza de intereses personales. Ahí están acreditados los sectores que representan las fuerzas vivas del país, y lo mejor de todo, es que están respaldados por la trilogía de Leyes Sociales; Ley de Descentralización, Ley de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural y por el Código Municipal. ¡Un lujo que pocos países de la región pueden darse!

Sin embargo, mucho se ha dicho acerca de estos Consejos de Desarrollo (Conadur, Coredur, Codede, Comude y Cocode) sobre que no funcionan, que no son prácticos y que están politizados, etcétera. Del mismo modo se ha dicho improperios acerca de los Acuerdos de Paz. Cuentos todos. Lo que sucede es que el funcionario no ha tenido claro el concepto de subsidiariedad y menos sus implicaciones con el principio de solidaridad del Estado. Ha habido preferencias por la burocratización, el clientelismo y tráfico de influencias; y ante esto, se ha satanizado los verdaderos principios del Desarrollo Social. ¿Qué es lo que pasa? es la gran pregunta.

Mientras las entidades públicas no se actualicen modernizando sus políticas (SAT, Onsec, TSE, Conasan) y lo más importante, si no se ponen en práctica: no habrá presupuesto alcanzable, ni exitoso.

Acá, algunos principios, que se podrían aplicar, que llevaron a la República Federal de Alemania a tener un boom económico sin precedentes: 1. Todo el Estado que sea necesario para todo mercado posible, respectivamente; 2. Ningún derecho sin responsabilidad y ninguna autoridad sin democracia; 3. Hacer más con menos –El Estado– con rendición de cuentas y auditoría social; 4. Una educación con cobertura y calidad igualitaria con enfoque de idiomas maternos intrageneracionalmente pero sostenible en el tiempo intergeneracionalmente; y, 5. Una eficiente recaudación fiscal, para el Desarrollo Social, en consenso con los sectores activos de la economía nacional.