Domingo 22 DE Septiembre DE 2019
Opinión

“El que con niños se acuesta”

Querían jóvenes en el Congreso ahí están.

Fecha de publicación: 16-04-16
Por: Danilo Parrinello

Desde el año 1985 en que se inició esta etapa democrática en nuestro país, se ha tenido una necia cantaleta insistiendo con que hay que darles “oportunidad” a los jóvenes; sea como sea tienen que hacer jóvenes en la cosa pública. Y es que pareciera que si llegan más jóvenes al Congreso, la producción legislativa será mejor y así la República y la Democracia se fortalecerán. Los argumentos en general de los que opinan a favor de esto, así como los de los “políticamente correctos”, parecieran irrefutables. Y en parte por eso aparecieron los “dipukids” que llegaron y demostraron que la juventud y la madurez, aunados a la ignorancia, conlleva un alto costo tanto para el ya de por sí desacreditado Congreso, como para la sociedad guatemalteca. Es por eso que vemos los mamarrachos de leyes que ahora se producen; casi todas están plagadas de inconstitucionalidades, porque el Congreso se ha convertido en un nido de ignorantes desvergonzados, con algunas excepciones que no son “dipukids”. Y así con cada legislatura llegan algunos y algunas jovenzuelas a legislar que ¡válgame Dios! dice una de ellas “… la investidura se respeta…” ¿Quetalito? Yo le digo diputada, usted va a tener que ganarse el respeto porque hasta ahora no le hemos visto nada más que irse a meter al despacho de un ministro a “fiscalizarlo” según usted.

Con este Congreso me recuerdo de la letra del tango Cambalache que dice: “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador… ¡Nada es mejor! lo mismo un burro que un gran profesor”.

Así las cosas, la semana pasada se llegó al colmo de la estulticia. No se puede caer más bajo. Un “dipukid” patán de siete suelas, campeón de la tránsfuga a quien no sé cómo calificar por lo que tuve que recurrir al diccionario de la lengua española, y he aquí lo que dice de alguno de los calificativos que pudiera darse a este “honorable” diputado.

Dice el diccionario: imbécil: Tonto o falto de inteligencia.

Idiota: Tonto o corto de entendimiento. Engreído sin fundamento para ello. Que carece de toda instrucción.

Estúpido: Necio, falto de inteligencia.

Tarado: Que padece tara física o psíquica. Tonto, bobo, alocado.

Al final creo es que este “dipukid” es un procaz, desvergonzado de muy baja catadura moral a quien con un lenguaje soez se definiría mejor. Es un crápula, (hombre de vida licenciosa).

Creo también, que si se retirara del Congreso y se dedicara a estudiar, a formarse, quizá a viajar y vivir en otras latitudes podría llegar a ser algún día, un hombre de respeto. El escándalo del “honorable”, que no tuvo la dignidad de renunciar para evitarle a su partido, al Congreso y a la política más descrédito obligó la intervención del presidente Jimmy Morales con un claro y contundente mensaje que muchos agradecimos. Creo que los jóvenes deben de llegar al Congreso, pero con principios y algún grado académico superior. Creo también que los partidos que postulan a estos “nenes” deben tener en sus estatutos requisitos estrictos para aceptar jóvenes como candidatos.