Jueves 23 DE Enero DE 2020
Opinión

Trascendencia

Los actos de los diputados.

Fecha de publicación: 15-04-16
Por: Álvaro Castellanos Howell

La conducta de los funcionarios públicos debe estar sujeta a escrutinio por parte de la ciudadanía. Quienes ejercen el poder tienen que estar preparados para sendas críticas, a veces, muy fuertes. Inclusive lo que podría ser considerado injurioso para una persona particular, no lo sería para un funcionario público, siempre y cuando, por supuesto, no se trate de denigrar a la persona.

Hago estas acotaciones, por la gran crítica que últimamente ha recibido el diputado Giordano.

Al parecer, además de sus comentarios soeces respecto de un gobernador departamental, lo que se le critica es ser uno de los legisladores más tránsfugas de nuestra historia parlamentaria.

Me sorprendió que dijera que, para atender la citación ante la Junta Directiva, había cancelado un viaje de negocios a Colombia. ¿Es compatible con las obligaciones de un diputado (reelecto) tener negocios y atenderlos en el tiempo que está supuesto a realizar su labor parlamentaria? Creo que no tiene prohibición legal expresa y de eso se vale. Pero desde el punto de vista de la ética política y del sentido común, un diputado debería dejar toda otra actividad que pudiera entrar en conflicto no solamente con el tiempo disponible para las labores parlamentarias, sino ante todo, con sus normas de conducta. ¿Por qué es tan importante analizar el comportamiento de un diputado? No es por ser un “trending topic”. Es porque, dentro del sistema de separación de poderes, el Legislativo es el más importante, según sus atribuciones constitucionalmente conferidas.

Es un organismo del Estado superlativamente importante. Ni más ni menos, tiene la hegemonía casi absoluta de decir qué es legal y qué no es legal en Guatemala.

Dicho de otra forma es el órgano que puede respetar o violar nuestras libertades. El Artículo 5 de la Constitución dice: “Libertad de Acción. Toda persona tiene derecho a hacer lo que la ley no prohíbe…” ¿Quién dispone qué es ley en Guatemala? ¿Quién decide cuál es el contenido de esa ley? ¿Quién puede prohibir entonces conductas o acciones humanas? Sí, son los diputados, como el señor Giordano. A ellos hemos conferido nuestro poder originario para que legislen supuestamente en pro del bien común. No me gusta llamarlos “padres de la patria” pues creo que ese término está reservado para rendir homenaje a figuras históricas y bienhechoras de la nación. ¿Dignatarios? Honestamente, sueño con el día que así los pueda llamar a todos ellos.