Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Ordenando el proceso de urbanización

El problema de tráfico vehicular por la geografía y los cuatro accesos a la capital hace interminables los traslados a la ciudad.

— Juan José Micheo Fuentes
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Guatemala padece del fenómeno de macrocefalia al igual que otras capitales latinoamericanas, el crecimiento poblacional, la incesante migración del campo a la ciudad, la falta de oportunidades en el interior y los bajos ingresos son razones que imposibilitan hacerse de una casa de habitación a dos terceras partes de la población. Las opciones son alquilar cuartos, vivir en hacinamiento con parientes o localizarse en lugares de alto riesgo, barrancos y laderas. Mientras cada guatemalteco no tenga un techo propio, no hay nada por qué luchar y defender; una economía sustentable debe ofrecer la posibilidad de que la gente trabajadora llegue a tener una casa digna. 

La falta de políticas públicas y el desinterés de las autoridades de Gobierno por décadas hace que el déficit habitacional se extienda, se estima que actualmente el déficit habitacional ronda el millón y medio de casas y la brecha se incrementa cada día, solo en la ciudad capital de 80 mil hogares que se forman 20 mil viviendas se construyen y venden. En el interior del país las cifras del déficit se multiplican. En los últimos tiempos se ha estado hablando de incrementar los subsidios para la adquisición de vivienda mínima, la tasa de interés preferencial para financiar la compra de casas y el leasing inmobiliario; todas medidas pertinentes que el Congreso de la República ya debería haber traducido en leyes ad-hoc. 

Es mandatorio descentralizar el sector metropolitano, en ese sentido vale la pena revisar la interesante iniciativa mexicana denominada DUIS –Desarrollo Urbano Integral Sustentable– que es un mecanismo donde participan conjuntamente el Gobierno central, gobiernos municipales, bancos y fondos público-privados. Mediante dicho instrumento se crean áreas integrales debidamente planificadas al estilo de los condados en los Estados Unidos, constituyéndose en territorios autosuficientes en los cuales las casas de habitación quedan cerca de los lugares de trabajo, se promueve la construcción de centros comerciales, se fomenta el establecimiento de centros educativos, se cuenta con especificaciones estrictas para el cuidado del medioambiente; transporte público eficiente y sistemas de seguridad para sus pobladores.

Pero, ¿cómo hacen posible llevar a cabo esos proyectos de descentralización? Mediante el concurso de diferentes actores: el Gobierno central y los municipales tienen a su cargo la infraestructura, la iniciativa privada construye las viviendas, los centros comerciales, escuelas y edificios. Los bancos y fondos de inversión aportan dinero a largo plazo, emiten garantías y titularizan los contratos facilitando la adquisición de las viviendas. Mediante este programa en México se están construyendo casi medio millón de soluciones habitacionales anuales.

El otro campo para ordenar la urbanización en el sector metropolitano es el aprovechamiento de los actuales recursos e infraestructura disponibles. De todos es conocido que el valle donde se asienta la ciudad de Guatemala ha llegado a su límite, el crecimiento urbano se ha trasladado a los suburbios en municipios con presupuestos muy limitados. El problema de tráfico vehicular por la geografía y los cuatro accesos a la capital hace interminables los traslados a la ciudad.

La salida es verticalizar el crecimiento através de hacer multifamiliares en el casco metropolitano. Esto en parte es lo que persigue el Plan de Ordenamiento Territorial –POT– reglamento vigente de la Municipalidad de Guatemala cuyo propósito es atraer a la gente que vive en el perímetro. Hasta el momento los resultados son satisfactorios pero ha surgido un aumento desmesurado en el precio de la tierra. El antídoto contra eso es aumentar la oferta de dicho recurso. ¿Cómo? ampliando las demarcaciones de muchos de los predios tomando como base dos cuadras alejadas de las vías principales en el lugar de una cuadra que se toma actualmente; con ello muchos de los predios catalogados como G-3 pasarían a ser G-4. Lo cual permitiría densificar más las áreas que cuentan con buena infraestructura. Para el caso de la capital sería repoblar las zonas de la uno a la nueve, once y doce para que retornen los que se encuentran ubicados en los suburbios, ofreciéndoles una mejor calidad de vida. 

Con ello se lograría más tierra disponible en el mercado, haciéndola más accesible y recuperaría áreas abandonadas y barrios deteriorados. La idea es hacer una ciudad más compacta y densa en sectores bien ubicados con buenos servicios, propiciando el uso mixto del suelo (comercio y oficinas) y fomentando medios de transportación masiva para evitar el uso de automotores. El problema es complejo pero hay soluciones innovadoras como las presentes, que deberían evaluarse.

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