Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Desmantelan el PNR

En estos momentos, la lucha unitaria de los trabajadores es necesaria.

 

— Miguel Ángel Albizures
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Las víctimas sobrevivientes y los familiares de víctimas de la guerra sucia, siempre han sido la piedra en la bota de militares retirados y de civiles obedientes que no han tenido el valor de enfrentar la verdad de los hechos y han querido sepultar en el olvido los horrendos crímenes del pasado. Sin embargo, la lucha tenaz y decidida de mujeres y hombres que perdieron el miedo, mantiene a varios de ellos en la cárcel y otros en el banquillo de los acusados por crímenes de lesa humanidad.

Por eso no es de extrañar que se hayan producido 239 despidos de trabajadores del Programa Nacional de Resarcimiento (PNR), y que se haya llevado a gente incapaz a la dirección de la Secretaría de la Paz, para que sea la responsable de dar el mazazo a un programa importante que contribuía, en cierta forma, a la conciliación y a la paz como parte de la búsqueda de la verdad y la justicia.

Quien está ejecutando las órdenes de desmantelamiento del PNR, es la secretaria de Sepaz, Victorina Salanic, quien al parecer, mantiene una plaza 011 en el Congreso como asesora, a donde podrá volver después de cumplir con los objetivos de desaparición de instancias de la paz. El lunes pasado, nombró como presidente de la Comisión Nacional de Resarcimiento (CNR), a Ramón Conrado Aguilar Reyes, quien figuró como candidato del partido oficial y según Guatecompras, es contratista del Estado.

Esta ola de despidos y este zarpazo al PNR, se ha dado, según los trabajadores despedidos,  con el visto bueno del sindicato de Sepaz, que levantó el emplazamiento para facilitar los despidos y asegurar que varios de sus miembros mantengan un puesto en la Sepaz, en donde también se despidió a trabajadores. El sindicato ha aclarado públicamente que el emplazamiento no se levantó, pero falta ver el accionar decidido de su junta directiva para exigir la no desaparición del PNR, la reinstalación de todos los despedidos, así como los fondos necesarios para que el programa cumpla con los objetivos para los que fue creado. En estos momentos, la lucha unitaria de los trabajadores es necesaria, para evitar el desmantelamiento de instituciones como el PNR, Sepaz, CNAP o Copredeh.

Las organizaciones de derechos humanos y el movimiento de víctimas, deben levantar su voz de protesta por el despido de trabajadores y el cierre del programa y, a la vez, exigir la protección de miles de testimonios que personal del PNR recogió de las víctimas en diversas regiones del país y que se mantienen en los archivos del PNR y por lo tanto hay riesgo de que sean desaparecidos por personas interesadas en que no se conozca la verdad de los hechos del pasado.

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