Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Bienvenidos los ataques

Son medallas que con orgullo vamos a presumir

 

 

— Jose Rubén Zamora
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En medio del desaliento del quehacer político de estos meses, resulta esperanzador que el Gobierno de la República encabezado por el señor Presidente Jimmy Morales y el señor Ministro de Gobernación Francisco Rivas entierre, de una vez por todas, el millonario fraude del equipo de control migratorio. Zeppelín Ligorría, socios, consultores, asesores, estrategas y demás cómplices y comisionistas estarán enrojecidos de la cólera, con el hígado picado, echando espuma y maldiciones en contra de este medio y tramando la venganza en mi contra.

Me tienen sin cuidado sus ataques y conspiraciones. Es altamente satisfactorio que el trabajo de investigación periodística tenga un impacto positivo en la sociedad. En este caso que fue evitar que toda persona que entra y sale de Guatemala deba pagar al menos Q 115, cada vez, para que de ese dinero Q 92 vayan a los bolsillos de unos cuantos “vivos”, corruptos, aprovechados y desvergonzados. Si hubiésemos dado nuestro brazo a torcer, Guatemala no solo estaría desincentivando el turismo –una de las mayores apuestas de este Gobierno- sino violando convenios internacionales, lo cual nos acarrearía otras sanciones y muchos dolores de cabeza.

Nadie puede dudar de que el país debe reforzar y ejercer estricto control sobre sus puertos aéreos, marítimos y terrestres. Pero hay que hacerlo con decencia y sin sangrar al Estado ni a la ciudadanía. Es más, una buena gestión con los países amigos por parte del ministro de Gobernación, Francisco Rivas, puede traducirse, por su credibilidad, en la obtención de equipo fiable, de manejo seguro y a muy bajo costo.

Por lo demás, que quede clara la lección: la prensa independiente estará atenta a cualquier negocio turbio, chanchullero, designado a dedo y lesivo para el Estado, que es lo mismo que decir dañino a la población. Denunciaremos, con pruebas en mano, como lo hicimos esta vez, y solo esperamos el apoyo de la población y la sensatez de las autoridades. Ya basta de que estos vividores, ordeñadores de la patria sigan inflándose a nuestras costillas y viéndonos la cara de pusilánimes y pendejos.

Termino diciendo: todos los perdedores (por lo que dejaron de ganar, la bicoca de Q 680 millones, pero también por las multas que deberán pagar y lo que han “invertido” en corromper, y que no tendrá retorno) acusarán e elPeriódico y a mí en lo personal hasta de lo indecible. Me preocuparía si el Papa Francisco o, si estuviese entre nosotros, la Madre Teresa de Calcuta dudaran o insinuaran que andamos en malos pasos. Pero todo lo que digan estos trúhanes en nuestra contra lo tomamos como “medallas de honor al mérito”, en condecoraciones ganadas limpiamente en el duro terreno del periodismo libre y digno.

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