Domingo 24 DE Marzo DE 2019
Opinión

Los dinosaurios luchan por no desaparecer

Es momento de cambio, de que prevalezca la ley con todo su peso.

 

— Richard Aitkenhead Castillo
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En este mundo de cambio, donde la velocidad de las transformaciones ha pasado de una velocidad lineal a una exponencial, es increíble observar los esfuerzos que realizan ciertos grupos en busca de mantener el pasado y resistir el futuro. No es un tema solamente nacional, aun cuando Guatemala es un caso destacado. Es tema recurrente también en Cuba, en Venezuela, en Haití y también lo ha sido en Paraguay, por citar algunos ejemplos.

Regresemos a nuestro país. Los ciudadanos pueden sentirse orgullosos de su actuar durante los últimos 12 meses en los que demostraron su malestar con la corrupción y los abusos de poder, exigieron cambios, y los lograron. Posteriormente, ante un evento electoral que presagiaba el triunfo del cinismo, el descaro y las mafias; apoyaron decididamente a un candidato de fuera del sistema, el actual Presidente, y dieron vuelta a una elección en forma dramática, en menos de tres meses. La tendencia se ratificó durante la segunda vuelta electoral. Hoy, esperan por el resultado de sus esfuerzos.

El MP y la CICIG, por su parte, no han disminuido su ritmo de denuncias y su persecusión de los actos que suponen reñidos con la ley. Es el momento del Organismo Judicial que debe resolver los casos en base a derecho, y no en base a la opinión pública o publicada. Este debe ser un proceso de fortalecimiento de la ley. Es momento de cambio, momento que prevalezca la ley con todo su peso a quien merezca la condena, pero también es momento de reconocer los errores cuando se ha acusado a un inocente. El cambio real debe ser apuntalar el imperio de la ley en el país.

Las aguas no están tranquilas. Hay fuerzas poderosas que quisieran que todo el esfuerzo de los últimos doce meses pase a ser historia y victoria pírrica. No puede permitirse. Los dinosaurios, sin embargo, están usando sus recursos y su fuerza en busca de lograrlo. Juegan con los miedos eternos de esta sociedad. El Presidente y su gobierno deben estar conscientes. La prensa no debe callar y seguir denunciando la corrupción. Este es el momento de optar por el cambio, de buscar la modernidad y de escribir una nueva historia de Guatemala. Una historia de cara al futuro, y ya no de cara al pasado. No es momento de dividir al país, entre los liberales y los conservadores de la revolución de 1871, de los socialistas o los conservadores de la revolución de 1944, de la guerra fría de las décadas previas a la firma de la paz, o de la repartición de cuotas de poder que refleja la Constitución de 1985. Es momento de dividirlo entre dinosaurios y ciudadanos del siglo XXI.

El Estado de Derecho es la piedra angular en las sociedades modernas. En Guatemala este debe ser el objetivo central: Construir un Estado de Derecho que nos impulse al futuro, y que nos libere del pasado. Es la gran oportunidad. De lo contrario seguiremos atrapados en el pasado, como lo reflejó el gran Augusto Monterroso, cuando escribió: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

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