Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Los Rolling Stones en La Habana

(I can’t get no) Satisfaction… el destello del consumo brilla sobre Cuba.

— Carol Zardetto
Más noticias que te pueden interesar

Viajaron de Varadero, de Camagüey, gastaron todo lo que tenían, durmieron la noche anterior en la calle para encontrar un buen lugar, estar cerca del magno espectáculo… los cubanos decían estas cosas ante las cámaras de los periodistas que cubrieron el evento, evidentemente emocionados.

Los Rolling Stones, grupo icónico y nostálgico (no ha variado su repertorio en varias décadas), ofrece un concierto gratuito en La Habana, justo después de la visita de Barack Obama a la Isla. Mick Jagger dice a los cubanos: parece que los tiempos están finalmente cambiando. Raúl Castro elude el abrazo de Obama, creando una situación incómoda que se viralizó en las redes sociales. Fidel Castro se apresta a afirmar en el periódico oficial Granma que Cuba no necesita nada del imperio.

Nos preguntamos qué significan estos gestos. A dónde marchará Cuba hoy que, según palabras del presidente norteamericano, el acercamiento entre ambas naciones cierra (de una vez por todas) la era de la Guerra Fría.

Para empezar, las especulaciones acerca de quién pagó el concierto llevaron a publicar un dato: se trata de una Fundación con sede en Curazao. Detrás de la misma está un personaje que lidera un consorcio dedicado a brindar asesoría fiscal en aquel paraíso evasor caribeño.

No cabe duda de que hasta los cubanos más convencidos de las bondades del régimen socialista estaban a la espera de un cambio. La Revolución fue exitosa en muchos frentes. Sin embargo, había en el ambiente una sensación de anquilosamiento. La Revolución se estancó. Los factores han sido complejos, incluyendo en esa complejidad el embargo que impuso los Estados Unidos desde hace ya varias décadas. También la ausencia de relevos en el poder, aunado a la ausencia de una estrategia evolutiva para Cuba. En todo caso, el pueblo cubano pagó un precio alto por el cambio estructural que se ha mantenido vivo e insumergible. En compensación, ganaron para sí cosas que a nosotros nos faltan: educación, salud, una sociedad mucho más equitativa. ¡Y no es poca cosa!

La apertura es como una caja de Pandora. No sabemos qué podrá salir de allí. Por un lado, sin los rezagos que padece la gente en los países subdesarrollados, la población cubana puede catapultarse al bienestar de manera acelerada. Pero también pueden ocurrir horrores. La imposición de un nuevo régimen de desigualdades. La cooptación de la Isla para los fines del capital mundial. Cuba es vulnerable.

La canción que cerró el concierto fue una que bien podría constituirse en el himno del consumismo capitalista (I can’t get no) Satisfaction. Buena puntada. Ciertamente, los destellos que emite aquel espejismo del consumo infinito estarán ya nublando la cabeza de no pocos cubanos.

Etiquetas: