Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La posición del presidente Obama respecto a Cuba

El aislamiento y las sanciones impuestas por un país, no va a facilitar la democratización ni el respeto a los derechos humanos.

— Marta Altolaguirre
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La visita del presidente Obama a Cuba ha provocado una serie de críticas que nuevamente evidencia el doble rasero que caracteriza al pensamiento radical mediante despectivos señalamientos que solo se centran en despedazar al gobernante estadounidense.

Aclaro que no comparto varias decisiones del referido mandatario pero sí reconozco políticas que reflejan equilibrio y sensatez. Una de esas decisiones se ha manifestado con su razonamiento de romper con casi seis décadas de marginación hacia Cuba, y las consecuencias que ha tenido para los ciudadanos de la bellísima Isla caribeña sujeta a una dictadura comunista de más de medio siglo.

Vale la pena comentar que en el marco del seguimiento a la situación de derechos humanos en el hemisferio americano, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha mantenido un análisis sobre la situación de Cuba señalando en todo momento el incumplimiento a los principios y normas que rigen el Sistema.

Sin embargo, desde principios de siglo, fue recomendado a la nación del norte, eliminar el embargo y abrir vías de comunicación con ese país. Y puedo asegurar que lejos de sustentarse en corriente ideológica alguna, se razonaba que el bloqueo a la información, a la movilización desde y hacia territorio cubano, así como el embargo, solo facilitaba la sumisión de la ciudadanía a la autoridad del Estado.

Que ¿cómo puede restablecer relaciones con un país que irrespeta los derechos humanos fundamentales, clasificados como derechos de primera generación?

Y pregunto, ¿por qué no se es consistente en esa línea y exigir el rompimiento que numerosas naciones, comunistas o fascistas, que a semejanza de Cuba han eludido el cumplimiento de los Convenios Internacionales relativos a derechos humanos aun cuando integran la Organización de las Naciones Unidas y/o la Organización de los Estados Americanos?

Por supuesto ni qué hablar de Venezuela, que ha llegado a ser miembro “no permanente” del Consejo de Seguridad y también ha logrado espacios en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Y, no estará esa nación en manos de una gran dictadura que precisamente viola derechos humanos de la manera más olímpica, en donde el Ejecutivo controla a todos los poderes del Estado, donde impera la amenaza y la persecución a toda oposición que terminan siendo presos políticos… Una nación cuyos ciudadanos además de sufrir escasez de servicios y bienes, son también reprimidos y coartada su libertad de expresión.

¿Y qué pasa con las relaciones entre las grandes naciones, incluyendo la de EE. UU. con China Continental? ¿Será que en China no se violan los derechos más fundamentales? Y no será que la ruptura de relaciones y el embargo, lo único que ha logrado es consolidar una tiranía dueña de los habitantes del territorio que controla?

China decidió abrirse al comercio internacional e integrar aquella nación al mundo globalizado aunque las libertades siguen coartadas y los derechos humanos irrespetados.

Considero importante finalizar recordando que la Asamblea General de Naciones Unidas, el 8 de noviembre de 2006 entró a considerar la resolución contenida en el tema 18, referida a la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba, la que aún con votos adversos fue aprobada.

En otras palabras, las organizaciones que verifican y promueven el cumplimiento de los Estados en materia de derechos humanos, están conscientes de las violaciones que ocurren cuando la libertad de los ciudadanos es coartada pero también concurren en la visión de buscar cambios favorables al ejercicio de los derechos de todo ciudadano.

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