Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Los límites difusos del poder

El pacto de dominación supone que los engranajes deben correr en una dirección, a una misma velocidad.

 

— Renzo Lautaro Rosal
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El preámbulo de la Semana Mayor presagia que después del asueto experimentaremos episodios tempestuosos. Era previsible que ello sucediera cuando los episodios recientes indican que se han transgredido los límites de la lucha contra la corrupción. La agenda de 2015, fue marcada por acuerdos tácitos. Los sectores dominantes aceptaron a regañadientes ir contra los gobernantes del momento, quienes llegaron al poder del brazo de una diversidad de capitales; pero con los desmanes puestos al descubierto, merecían se les quitaran los apadrinamientos. La lógica fue eliminar de la fotografía a quienes no agregaran valor, los que hacían sombra. La corrupción se convirtió en la causa común; siempre que los blancos fueran los disfuncionales, los que se les fue la mano.

La agregación de pendientes comienza a conformar una trama insospechada. Eso de colocar sobre la mesa casos relacionados con el conflicto interno, otros que vinculan a empresas de capital nacional que nacieron y consolidaron sus operaciones de la mano de complacencias, privilegios y relaciones con los gobiernos de turno, son asuntos no pactados. Tocar fibras sensibles fuerza a reacciones presididas por el eterno contagio del miedo. Esas manifestaciones hay que cortarlas por lo “sano”. De continuar las tendencias, se destaparán los demonios. Una primera acción ha sido mover a una serie de voceros. No por casualidad salen a luz, al mismo momento, mensajes que son comunes orientados a poner en orden al principal generador de los ruidos, el gobierno de Estados Unidos. Desde el gobierno, actores de la cooperación, medios y “sociedad civil” las voces convergen y generan una percepción de hostilidad hacia las acciones de la comunidad internacional. Está visto que el discurso de la soberanía y la defensa de los supuestos intereses nacionales, aún convoca.

El anuncio de supuestos complots, supone acuerdos previos entre los afectados; ahora dispuestos a actuar en conjunto para defender un statu quo que comienza a afectarse. El pacto de dominación supone que los engranajes deben correr en una dirección, a una misma velocidad. No se admiten piezas nuevas, cambios de rumbo sin previo acuerdo y menos, que algunas piezas quieran ir en contra de lo consensuado.

El peligro de las provocaciones contra el MP, la CICIG y los aliados, pasa por varios escenarios:

  1. a) generar tal proceso de rechazo que ponga en riesgo los casos llevados a tribunales y por ende, los que podrían brotar en los siguientes meses. Al apretar el botón del control, se impediría que se dicten las necesarias sentencias condenatorias, por ejemplo; b) el efecto contrario, apresurar el paso para sacar a luz evidencias que profundicen y amplíen la diversidad de los efectos de la impunidad; c) contravenir el objetivo aparentemente común de fortalecer la institucionalidad pública. Órganos con las manos atadas o cuestionadas por no obedecer las instrucciones tradicionales, es igual a instituciones cooptadas; d) contraponer la lucha contra la corrupción a las aspiraciones de ir por más. La corrupción es uno de los grandes males que han tomado posesión de la sociedad, pero nunca el único.

renzolautaro.rosal@gmail.com

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