Miércoles 18 DE Septiembre DE 2019
Opinión

¿Un nuevo modelo económico?

En gran parte los éxitos alcanzados y los buenos resultados económicos se lograron en un marco de estabilidad política.

Fecha de publicación: 17-03-16
Por: Juan José Micheo Fuentes

En buena medida la problemática que atraviesa Guatemala se debe a que no contamos con un modelo o plataforma sobre la cual construir el futuro económico del país. Inmediatamente cuando se habla de estos temas vienen a la mente los milagros económicos de Singapur, Vietnam, Taiwán, Chile o República Dominicana. El común denominador de esos países, un modelo de economía abierta; en esta oportunidad pasaré revista a lo sucedido en República Dominicana.

El economista Juan Temístocles Montás, actual ministro de Economía de República Dominicana en una conferencia intitulada “Viaje de transformación hacia un país mejor” hizo un breve relato de las principales medidas y reformas que emprendió su país para escalar económica y socialmente. Parafraseando al señor Montás, la República Dominicana a principios de los años cincuenta del siglo pasado se encontraba en la cola de los países de la región América Latina y el Caribe en cuanto a PIB por habitante, muy alejados del desarrollo promedio de la región. Ahora, se sitúan al nivel promedio de PIB por habitante de toda la región.

¿Pero, cuáles fueron las políticas públicas que permitieron impulsar el desarrollo del país? En palabras del economista Montás, “los ochenta sirvieron para crear las bases de zonas especiales de comercio, que se vieron apoyadas por una devaluación sensible de la moneda; la Iniciativa para la Cuenca del Caribe y el Sistema Generalizado de Preferencias. Así como al desarrollo del turismo. En los noventa, la República Dominicana se convierte en el principal destino de los inversionistas en la región del Caribe, lo cual se explica por una nueva Ley de Zonas Francas, reforma de la Ley de Inversión Extranjera, Ley de Reforma de las Empresas Públicas y la capitalización de la generación y distribución de la electricidad. A principios del presente siglo se produce un incremento acelerado de la Inversión Extranjera Directa superando a todos los países de la subregión Centroamérica y el Caribe. Producto de las reformas estructurales y la aprobación de los tratados de libre comercio”.

Como se puede apreciar la República Dominicana siguió un modelo enfocado hacia las exportaciones con políticas públicas que favorecen la generación de empleo, divisas, acceso a la tecnología, capacitación de la mano de obra, encadenamientos productivos con el sector local, servicios, etcétera. Convirtiendo al sector exportador como la palanca de tracción de toda la economía, bajo la óptica que los mercados locales no son suficientes para que se asiente la inversión extranjera pues esos negocios necesitan de grandes volúmenes de producción para aprovechar las economías de escala.

Su estrategia de apertura de mercados diversificó su oferta exportable, la marca país se conoce internacionalmente a través de sus cigarros, rones, cacao orgánico, bananos; y más recientemente, centros logísticos y de llamadas internacionales, servicios médicos, turismo, biotecnología, telecomunicaciones, desarrollo de software, etcétera. Lo cual se ha logrado por incentivos a la inversión en diferentes áreas: Zonas francas, Turismo, Construcción y Energía renovable.

En gran parte los éxitos alcanzados y los buenos resultados económicos se lograron en un marco de estabilidad política. Esfuerzos persistentes por mejorar la eficacia gubernamental. Diseño de políticas que facilitan el desarrollo del sector privado. Compromiso con el Estado de Derecho y medidas para combatir la corrupción. Ello en un entorno macroeconómico sano, reglas estables, certeza jurídica, mano de obra relativamente capacitada; infraestructura de transporte aceptable, infraestructura de telecomunicación competitiva y logística para hacer negocios con costos competitivos, entre otras.

Ahora que en el resto del mundo la desaceleración económica empieza a instalarse, de que el crecimiento orgánico de la economía guatemalteca es modesto, que las finanzas públicas son exiguas, que las deportaciones de nuestros paisanos del país del Norte se incrementan, que los servicios públicos son pésimos y que los Índices de Desarrollo Humano se deterioran cada día más; en mi opinión es un buen momento para discutir con las fuerzas vivas de la Nación qué modelo económico nos conviene seguir, qué reformas estructurales hay que implementar y qué políticas públicas inclusivas se necesitan emprender para darle sustento a una nueva Visión de país.