Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Miscelánea

— jorge palmieri
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Caída de Manuel Estrada Cabrera (y 3)

He dedicado tres entregas a la caída del dictador Manuel Estrada Cabrera, quien fue presidente de la República de Guatemala durante 22 años (del 2 de octubre 1898 al 15 de abril de 1920) porque ha sido la más larga dictadura que Guatemala ha tenido en la historia. Y ejemplifica lo que aquí ha sido la política, con la diferencia de que esa no fue una dictadura militar –como ha habido tantas otras–, porque ésta fue presidida por un civil que mantuvo controlados a los militares. Además, durante su dictadura tuvo que enfrentar a varios gobiernos de países vecinos y hasta al de los Estados Unidos de América que llegó al extremo de enviar dos acorazados a las costas de Guatemala para intimidarle, uno al océano Pacífico y otro al océano Atlántico. Y desembarcó un contingente de “marines” para proteger a los ciudadanos estadounidenses.

Como todo en la vida, las opiniones que se tienen sobre la historia política de los pueblos depende del cristal con que se mire porque su interpretación tiene carácter eminentemente subjetivo. Depende de quién la juzgue y bajo qué coyuntura. Y en aquellos días, a pesar de que para muchos guatemaltecos la de Estrada Cabrera era una larga e inclemente dictadura insoportable, para otros era benéfica para el país. Por eso no se puede negar el derecho a que haya partidarios de Estrada Cabrera llamados “cabreristas”, así como también ha habido en el transcurso de la historia partidarios del dictador de los 14 años Jorge Ubico Castañeda que son llamados “ubiquistas”, partidarios del general e ingeniero Miguel Ramón Ydígoras Fuentes que se llaman “ydigoristas”, partidarios del doctor Juan José Arévalo que se llaman “arevalistas”, partidarios del coronel Jacobo Árbenz Guzmán que se llaman “arbencistas” y aun anticomunistas partidarios del coronel Carlos Castillo Armas que se llaman “liberacionistas”. Asimismo, hay quienes admiran al dictador Manuel Estrada Cabrera por lo positivo que hizo para el país durante los 22 años que gobernó dictatorialmente.

El abogado Adrián Vidaurre, quien fue Auditor de Guerra de 1909 a 1920 y presidía el Congreso Legislativo que inhabilitó al dictador para gobernar el país y declaró sustituto al agricultor Carlos Herrera, dijo de Estrada Cabrera: “Si la vida de los hombres y la vida de los pueblos, como todo el universo, regidos están por este sistema de equilibrio que recompensa los trabajos y los sacrificios, el señor licenciado Estrada Cabrera, Presidente de la República, en su satisfacción íntima, debe experimentar la dulce emoción de haber realizado el mayor esfuerzo en bien de la patria; y Guatemala renace de la tumba en donde sus enemigos quisieron sepultarla, a la vida que el destino le señaló en el concierto de las naciones, sin que haya de hoy más poder que alcance a detenerla”.

Aclaración: reproduzco de nuevo esta foto de Manuel Estrada Cabrera con algunos miembros de su familia para corregir los errores que hubo anteriormente en el pie de foto.

El señor Luis Andrés Schwartz Figueroa, cineasta y genealogista guatemalteco, “apasionado de todo lo que se refiere a Manuel Estrada Cabrera”, escribió a elPeriódico para decir que no fue exacto el pie de esta foto que publiqué anteriormente, porque lo cierto es que en ella están sentados doña Inez Marceil de Hidalgo, esposa de don Joaquín Hidalgo Cabrera, su sobrino, hijo de su media hermana materna, doña Gilberta Cabrera de Hidalgo, don Manuel Estrada Cabrera y doña Elvira Estrada Monzón su medio hermana por parte de padre, quien utilizaba los dos apellidos paternos. Y agrega que no identifica a las personas que están de pie, pero quizás son “algunos de los 19 hijos que hasta ahora ha contado que tuvo”. Al único que reconoce y “da fe de su identidad” es al tercero de izquierda a derecha, don Joaquín Hidalgo Cabrera, que se encuentra parado atrás de doña Inez, su esposa. Dice que la madre de don Manuel, doña Joaquina Cabrera, falleció el 3 de julio de 1908, muchísimo tiempo antes de la fecha de la fotografía. Y la esposa legítima de don Manuel, doña Desideria Ocampo Arriola, madre de solo dos de sus hijos, falleció en Niza, Francia, en 9 de abril de 1910, por lo que ya no vivía el día de la fotografía.

Atentado de los cadetes

El 20 de abril de 1908, durante la recepción oficial en el Palacio de Gobierno para la presentación de Cartas Credenciales del nuevo ministro plenipotenciario de Estados Unidos de América, el cadete de la Escuela Politécnica Víctor Manuel Vega, en venganza por la prisión y las torturas a sus jefes y amigos, disparó a quemarropa un balazo a Estrada Cabrera, pero el proyectil solo le hirió el dedo meñique. Enfurecido, y a manera de escarmiento, el dictador ordenó fusilar a prácticamente toda la compañía a la que pertenecía el cadete Vega, excepto a dos integrantes, Rogelio Girón y Manuel Hurtarte, quienes fueron llevados a la Penitenciaría Central sin ninguna explicación. El cadete Vega cayó a los pies de Estrada Cabrera después de haber sido alcanzado por las balas de los guardias de éste. Estrada Cabrera ordenó que la escuela militar fuese disuelta, el edificio fuese demolido y que se regara sal sobre los cimientos. Muchos militares fueron encarcelados, incluyendo algunos generales allegados al dictador.

Ya para el año 1920 el poder de Estrada Cabrera había disminuido, además de que tuvo muchos problemas con los gobiernos de los países vecinos y con el de los Estados Unidos de América, presidido por Theodore Roosevelt, a pesar de las concesiones que había dado a empresas estadounidenses como la United Fruit Company y la International Railroad of Central America. Pero a esas alturas el gobierno norteamericano declaró que no permitiría otra nueva reelección presidencial de Estrada Cabrera. Por otra parte, la fundación del Movimiento Unionista y luego del Partido Unionista, que tenía como objetivo el derrocamiento de la dictadura, llevó a un momento de crisis a Estrada Cabrera. La manifestación del 11 de marzo de 1920 fue el punto clave para su caída, porque aunque el Ejército se negó a disparar contra la manifestación pacífica, sí lo hicieron los elementos de la Policía Secreta dispararon contra los manifestantes encabezados por el estudiante universitario Clemente Marroquín Rojas, quien años más tarde tuvo tanto protagonismo como periodista, escritor, historiador y como político. Esa actitud de la Policía Secreta hizo que todo el pueblo se uniera a los unionistas.

Fotografía del 8 de abril de 1920, cuando el pueblo se agolpó en la novena avenida frente a la Asamblea Nacional para exigir que se nombrara de inmediato al sustituto de Manuel Estrada Cabrera, el cual recayó en el adinerado agricultor y diputado conservador Carlos Herrera Luna, quien solamente fue presidente del 16 de septiembre de 1920 al 6 de diciembre de 1921, porque fue derrocado por el general José María Orellana, con el auspicio de la United Fruit Company.

Manifestantes unionistas armados de cañones durante la llamada Semana Trágica. ¿De dónde habrán sacado los cañones?

Tras la expulsión del Obispo Manuel Piñol y Batres, el dirigente conservador Manuel Cobos Batres, que era su primo logró entusiasmar a los destacados conservadores José Azmitia González, Tácito Molina, Eduardo Camacho, Julio Bianchi y Emilio Escamilla y otros a la formación de una organización o partido político que se pronunciara contra la dictadura de Estrada Cabrera. El Movimiento Unionista inició su actividad política con el apoyo de muchos sectores, entre los que destacaron los estudiantes de la Universidad Estrada Cabrera y los obreros de la capital, quienes, dirigidos por Silverio Ortiz, fundaron el Comité Patriótico de Obreros. Y luego se convirtió en Partido Unionista.

Entonces devino el trágico episodio llamado “Semana Trágica”, porque hubo muchos enfrentamientos, detenidos, torturados y muertos. Pero Estrada Cabrera se negó a renunciar y trató de resistir acuartelado en su finca La Palma, situada en lo que hoy es zona 5 de la ciudad capital. Hasta que finalmente se rindió por consejo de algunos de sus principales amigos y colaboradores militares y fue llevado a una casa particular como cárcel domiciliaria, situada en lo que hoy es zona 1 de la capital.

El doctor Manuel Estrada Cabrera, a los 63 años de edad, traicionado y abandonado por muchos serviles que se decían amigos suyos y le habían llenado de lisonjas, en una sencilla habitación con una cama muy estrecha, una mesa de madera y una silla. Solo y triste, después de haber sido el dictador de nuestro país durante 22 años. Sic transit gloria mundi es una locución latina que significa: “Así pasa la gloria del mundo” y se emplea para señalar lo efímero de los triunfos materiales en el mundo.

Toda la historia culminó con los linchamientos de los acusados de haber sido cabreristas, que estaban capturados en el Colegio de Infantes, al lado de la Catedral Metropolitana, en lo que hoy es la Plaza de la Constitución. Uno tras otro les iban sacando para entregarles a las turbas enloquecidas de venganza al grito de “¡Otro toro!” para que fuesen salvajemente golpeados y linchados.

Mausoleo de Manuel Estrada Cabrera en su natal Quetzaltenango. Es evidente que todavía gozaba de admiración y simpatía de muchos a juzgar por la cantidad de flores que le fueron enviadas.

Para terminar, debo reconocer que me ha sido muy interesante leer mucho más de lo que ya sabía sobre la larga dictadura del abogado Manuel Estrada Cabrera, con lo cual he tenido oportunidad de compararla con todas las dictaduras militares que hemos tenido.

Twitter@jorgepalmieri

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