Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Miscelánea

— jorge palmieri
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Un poco de historia (12)

Caída de Manuel Estrada Cabrera (2)

Después de haber sido un implacable dictador durante más de dos décadas, fue natural que el presidente Manuel Estrada Cabrera perdiera el control del país. Y para darle la puntilla surgió el Movimiento Unionista de ideología conservadora, encabezado por los ciudadanos Manuel Cobos Batres y José Azmitia González, quienes organizaron el Partido Unionista y multitudinarias manifestaciones pacíficas contra la dictadura.

Entre los fundadores del partido Unionista estaban, además de Julio Bianchi y José Azmitia, otras personas prominentes, tales como Tácito Molina, Eduardo Camacho, y Emilio Escamilla, quienes formaron la primera junta directiva del partido Unionista. Luego engrosaron sus filas algunos jóvenes estudiantes de la universidad de San Carlos, como Jorge García Granados, Clemente Marroquín Rojas, Otto Bianchi, Miguel Ángel Asturias y Epaminondas Quintana, y muchos obreros bajo el liderazgo de Silverio Ortiz, fundador del Comité Patriótico de Obreros. A quienes se sumaron también cooperativistas y después se transformó en la Liga Obrera, que se unió al partido Unionista. Dicho movimiento sorprendió a Estrada Cabrera que se había empeñado en mantener la división y el recelo entre los diferentes sectores de la población. Los estudiantes universitarios, unidos al partido Unionista constituyeron una amplia base de apoyo político y fueron quienes trabajaron empeñosamente como agentes y representantes del nuevo partido en los departamentos de la república en donde fundaron grupos de partidarios.

Tácito Molina fue el encargado de redactar el acta de fundación del partido, la cual fue suscrita inicialmente por 51 ciudadanos, el 25 de diciembre de 1919, y fue conocida como “Acta de los Tres Dobleces” porque las firmas se iban añadiendo en una hoja de papel que había sido doblada tres veces. El documento se hizo circular en la capital de Guatemala hasta el 1o. de enero de 1920, habiendo sido depositada una copia de la misma debajo de la puerta de cada casa. Esta labor de difusión fue realizada durante toda la noche por estudiantes y obreros que se dividieron la ciudad por sectores.

El nuevo partido se llamó Unionista a propuesta de Tácito Molina, para diferenciarlo tanto de los Liberales como de los Conservadores y poder reunir en sus filas a todos aquellos hombres de buena voluntad, amantes de la libertad y la democracia, y con el ideal de la unión centroamericana. La primera sede oficial del partido Unionista, inaugurada en 1920, fue una casa en propiedad de la familia Escamilla situada en la esquina sudeste de la 4a. avenida y 12 calle de la zona 1 y fue conocida como “Casa del Pueblo”. El partido Unionista consiguió el apoyo de grupos muy diversos, lo cual fue favorable porque permitió la unión de todos aquellos que compartían el deseo de derrocar al déspota.

En la llamada “Casa del Pueblo” en diciembre de 1919, al momento de firmar el “Acta de los Tres Dobleces”. En ella se observa a los líderes conservadores de Guatemala sentados al frente de la fotografía: primero de derecha a izquierda, Dr. Julio Bianchi y tercero de derecha a izquierda, José Azmitia.

En la llamada “Casa del Pueblo” en diciembre de 1919, al momento de firmar el “Acta de los Tres Dobleces”. En ella se observa a los líderes conservadores de Guatemala sentados al frente de la fotografía: primero de derecha a izquierda, Dr. Julio Bianchi y tercero de derecha a izquierda, José Azmitia.

Desde que se inauguró la sede del partido Unionista, la Casa del Pueblo se convirtió en el punto de encuentro de cientos de simpatizantes que realizaban sesiones públicas semanales que, en cierta forma, sustituyeron los sermones del Obispo Piñol. En poco tiempo la casa fue insuficiente para dar cabida a todos los que tenían interés en asistir a las reuniones de los domingos a las tres de la tarde, entre quienes se contaba por supuesto, con bien conocidos espías del gobierno. Las frecuentes intimidaciones de matones cabreristas sólo consiguieron fortalecer más al partido Unionista.

El partido Unionista instaló una imprenta llamada “La Catocha” que se constituyó en una de sus mejores armas contra la dictadura, pero poco tiempo después fue incautada por el gobierno. Una segunda imprenta, bautizada como “La Victoria”, llegó a ser igualmente de gran valor en la cruzada contra la tiranía. Se habían impuesto la tarea de educar al pueblo para que conociendo sus deberes y sus derechos superaran sus temores y actuaran, dentro del respeto a la ley, para derrocar al gobernante que continuaba apoyándose en la estrategia de la intimidación, los arrestos arbitrarios y las golpizas.

La primera publicación periódica fue “El Unionista”, vocero del partido, que informaba sobre los arrestos cotidianos y sobre el creciente número de adeptos al partido. Posteriormente, en febrero de 1920, fueron publicados “El Obrero Libre”, después “El Estudiante”, “La Unión Profesional” y otras publicaciones ocasionales como “El Instituto”, dirigido a estudiantes de secundaria. Poco después se comenzaron a publicar diarios del partido Unionista en las principales cabeceras departamentales. “El Pueblo” en Quetzaltenango, “Renacimiento” en La Antigua Guatemala y “El Patriota” en Retalhuleu. Los panfletos y los periódicos contribuyeron a consolidar al partido Unionista, pero también a mantener alta la moral de los anticabreristas y daban ánimo a los indecisos a unirse al movimiento. Se enviaban ejemplares a todas las misiones diplomáticas acreditadas en el país para que conocieran la situación del nuevo partido. En respuesta a estas publicaciones, Estrada Cabrera fundó dos publicaciones antiunionistas: “El Bisturí” y “La Mascarada”.

Pero pese a su intransigencia, Estrada Cabrera se vio obligado a aceptar la oficialización del partido Unionista, ya que tenía la presión política interna y la internacional. El 1o. de marzo de 1920 en la inauguración del período de sesiones de la Asamblea Legislativa, se reconoció al partido Unionista, con lo que quedó oficializada su existencia. A partir de entonces, Estrada Cabrera reiteró públicamente su voluntad de atender los deseos de la comunidad internacional para dar mayor apertura política, pero la policía seguía arrestando a los simpatizantes del partido Unionista. Estas actitudes hacían difícil distinguir entre la estrategia del dictador que aparentaba desorden en la conducción del gobierno, pero que seguía planes bien trazados, y las medidas irregulares que se tomaban.

El ya legalizado partido Unionista convocó a una manifestación pacífica que tuvo lugar el 11 de marzo de 1920, en la cual participaron miles de ciudadanos, pero fue reprimida a balazos. El Ejército disparó contra los manifestantes pacíficos y desarmados, cobarde acción que unió aún más a la población y a la comunidad internacional en contra de que Estrada Cabrera continuase en el poder.

Manifestación del 11 de marzo de 1920 contra Estrada Cabrera en la cual participaron miles de personas. Las fuerzas militares de la dictadura la reprimieron a balazos en el mismo sitio en donde hoy está la Plaza 11 de Marzo, en la 7a. avenida de la zona 4.

Manifestación del 11 de marzo de 1920 contra Estrada Cabrera en la cual participaron miles de personas. Las fuerzas militares de la dictadura la reprimieron a balazos en el mismo sitio en donde hoy está la Plaza 11 de Marzo, en la 7a. avenida de la zona 4.

Para presionar al presidente Estrada Cabrera para que no fuese a reprimir violentamente al pueblo, el gobierno de los Estados Unidos de América situó dos acorazados en las costas de Guatemala, uno en el océano Atlántico y otro en el océano Pacífico. Además, bajó a tierra un contingente de “marines” para resguardar la seguridad de su misión diplomática.

La oposición a su régimen se inició cuando el obispo de Facelli, Nuncio Apostólico, y el miembro del conservador “clan Aycinena”, José Piñol y Batres inició sus sermones contra el gobierno en la Iglesia de San Francisco en 1919, por instancias de su pariente, Manuel Cobos Batres. Por primera vez la Iglesia Católica guatemalteca pronunciaba discursos opuestos a las políticas del presidente de la república. (Continuará)

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